Cargando...
Dale un nombre a tu nueva lista de favoritos que te ayude a identificarla fácilmente.
Por ejemplo: "Planes de fin de semana en Castilla-La Mancha", "Paisajes naturales", "Rutas gastronómicas"... o cualquier nombre que se ajuste a tus planes.
Cuando los grandes banqueros de la Europa medieval agradecían a Dios… lo hacían en piedra. Un templo discreto en apariencia, pero cargado de historia, fe y poder económico europeo.
Almagro, Ciudad Real
Dirección: Pradillo de San Blas, 3. 13.270-Almagro (Ciudad Real) Accesible a pie desde la Plaza Mayor y el centro histórico de Almagro.
Visita libre
Siglo XVI
Renacimiento
Servicios religiosos
Religioso
Arquitectura religiosa
La Iglesia de San Blas tiene su origen en una antigua ermita dedicada al Salvador, que fue reedificada en la primera mitad del siglo XVI por iniciativa de Jacobo Függer, miembro de la poderosa familia alemana de banqueros conocida en España como los Fúcares. La llegada de los Függer a Almagro se produjo tras el arrendamiento de los Maestrazgos de las Órdenes Militares y la explotación de las minas de mercurio de Almadén por el emperador Carlos V, como pago a los importantes servicios financieros prestados a la Corona.
La sobriedad del templo contrasta con la fuerza simbólica de su inscripción.
La reedificación del templo respondió a una intención claramente votiva: agradecer a la divinidad los beneficios económicos obtenidos. Esta motivación quedó plasmada en la inscripción latina situada sobre el dintel de la puerta de acceso, que actúa como auténtica declaración de fe, mecenazgo y prestigio social.
La piedra del dintel, gastada por el tiempo y la historia.
La inscripción fundacional, aún conservada, resume el espíritu de la obra y el pensamiento religioso del Renacimiento:
“Al salvador máximo, cuanto hay y también lo que es de esperar, fuera y dentro de esta capilla, Jacobo Függer y los hijos de sus hermanos dedican como testimonio de piedad y religión. Yo doy, dono y dedico.”
El edificio mantuvo la advocación del Salvador hasta el siglo XVIII, momento en el que pasó a conocerse como ermita de San Blas, nombre con el que ha llegado hasta la actualidad. Su arquitectura responde a los cánones del Renacimiento sobrio, acorde con el carácter devocional del edificio, pero sin renunciar a la calidad constructiva que caracteriza las obras financiadas por los Függer en Almagro.
El silencio interior invita a la contemplación pausada.
La iglesia forma parte del conjunto de edificios que evidencian el papel de la ciudad como centro administrativo y financiero ligado a las minas de Almadén, convirtiéndose en una pieza clave para comprender el esplendor económico y cultural de Almagro durante los siglos XVI y XVII.
Época: siglo XVI
Promotor: Jacobo Függer
Advocación original: El Salvador
Advocación actual: San Blas
Estilo: renacentista
Elemento singular: inscripción fundacional latina