Cargando...

Fachada de ladrillo con columnas cilíndricas y arcos decorativos.

Capilla de Luis de Lucena

  • Compartir en:

  • Con entrada

En Guadalajara existe una capilla que no se explica solo con arquitectura. Hay que leerla, mirarla… y pensarla. Un edificio pequeño en tamaño, pero inmenso en pensamiento, simbolismo y arte.

Muro exterior de ladrillo con relieves geométricos y columnas adosadas.

Guadalajara, Guadalajara

Más detalles

  • Siglo XVI

  • Mudéjar

  • Visita libre

  • Arquitectura religiosa

  • Religioso

Sobre este lugar

La capilla fue mandada construir hacia 1540 por Luis de Lucena, humanista nacido en la Alcarria, clérigo y médico de los Papas, profundamente influido por el pensamiento erasmista. Concebida como capilla funeraria privada, estuvo originalmente vinculada a la iglesia de San Miguel, de la que se separó y a cuyo derribo sobrevivió en 1877, quedando como edificio exento.

Su función no era únicamente devocional, sino también intelectual y simbólica, reflejo de la mentalidad humanista de su promotor.

La arquitectura de la capilla se inspira claramente en la tradición mudéjar de Guadalajara, utilizando el ladrillo como elemento estructural y decorativo, y dialogando con la antigua iglesia románica a la que pertenecía. Esta elección no es casual: responde a una voluntad de integrar tradición local, lenguaje clásico y simbolismo cristiano renovado.

Vista

Un edificio austero por fuera y deslumbrante por dentro.

El edificio presenta planta rectangular, cubierta a una sola agua con teja curva, y torreones esquineros almenados, rematados en punta, que le confieren un acusado aspecto de fortaleza. Una amplia cornisa volada recorre la parte superior del edificio.

Otros elementos característicos del exterior son:

  • Huecos realizados por aproximación de hiladas

  • Óculos ovales de pequeño tamaño

  • Modillones estriados

  • Práctica ausencia de vanos, reforzando su imagen cerrada y defensiva

Arquitectura interior

El interior es sobrio y funcional, organizado en una planta rectangular dividida en cuatro tramos, cubiertos por bóvedas de cañón. La sencillez espacial contrasta con la extraordinaria riqueza del programa pictórico, auténtico corazón del edificio.

Oído

El silencio propicio para la contemplación y la lectura simbólica.

Detalles adicionales

Las bóvedas están decoradas con pinturas al fresco de finales del siglo XVI, realizadas por el pintor italiano Rómulo Cincinato, uno de los grandes introductores del manierismo en España. El conjunto constituye uno de los programas iconográficos erasmistas más importantes del país.

Las escenas se conciben como cuadros independientes, enmarcados por arquitecturas fingidas, y desarrollan episodios bíblicos vinculados a:

  • Moisés y la Tierra Prometida

  • Salomón como rey, juez y sabio, incluido el episodio de la reina de Saba

En el centro de la bóveda del presbiterio aparece el anagrama de Cristo, eje simbólico del conjunto.

El programa se completa con:

  • Doce Sibilas

  • Cuatro Profetas

  • Las Virtudes teologales y cardinales

  • Decoración de grutescos en los espacios intermedios

Todo el conjunto propone una lectura teológica e intelectual donde se funden Biblia, sabiduría clásica y pensamiento humanista cristiano.

Tacto

La rugosidad del ladrillo mudéjar frente a la suavidad visual del fresco.

Al fondo de la capilla se abre un espacio similar a los torreones exteriores, desde donde parte una escalera de caracol que conduce al piso superior, reforzando el carácter simbólico y casi iniciático del recorrido interior.

En la actualidad, tras su restauración, la capilla es propiedad del Ministerio de Cultura y alberga una exposición permanente con restos de yeserías y sepulcros procedentes de iglesias desaparecidas de Guadalajara, reforzando su papel como espacio de conservación patrimonial.

Información destacada

  • Construcción hacia 1540

  • Promotor: Luis de Lucena, humanista y médico pontificio

  • Pinturas de Rómulo Cincinato

  • Programa iconográfico erasmista único