Cargando...
Dale un nombre a tu nueva lista de favoritos que te ayude a identificarla fácilmente.
Por ejemplo: "Planes de fin de semana en Castilla-La Mancha", "Paisajes naturales", "Rutas gastronómicas"... o cualquier nombre que se ajuste a tus planes.
En el corazón de la Sierra Norte de Guadalajara, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Saúca se alza como uno de los ejemplos más sobresalientes del románico rural castellano, con una galería porticada que la convierte en una auténtica joya monumental.
Saúca, Guadalajara
Acceso exterior libre.
Acceso exterior gratuito
Visita libre
Edad Media
Siglo XII
Arquitectura religiosa
Uno de los conjuntos más bellos del románico rural en Guadalajara, célebre por su monumental galería porticada decorada con capiteles vegetales y escenas bíblicas.
La iglesia de Saúca fue erigida a finales del siglo XII o comienzos del XIII, posiblemente bajo el mecenazgo del obispo seguntino don Rodrigo (1192–1221). Se trata de un templo de una sola nave con cabecera cuadrada, espadaña sobre el hastial occidental, sacristía adosada al sur y un impresionante pórtico que recorre los lados meridional y occidental.
La fábrica combina mampostería en nave y cabecera con sillería en pórtico, sacristía y espadaña. La cabecera, reconstruida, mantiene la línea de cornisa románica con canecillos de proa de nave, aunque fue sobreelevada en reformas posteriores. En el siglo XVI se realizaron importantes intervenciones estructurales, incluyendo refuerzos y la modificación del arco triunfal.
La portada principal se sitúa en el muro sur, bajo el pórtico. Está formada por un arco de medio punto con arquivolta abocelada, apoyado en jambas lisas y cimacios de perfil sencillo. La chambrana combina bocel y listel, reflejando la sobriedad característica del románico rural.
Observar los capiteles figurados del pórtico permite descubrir escenas bíblicas y símbolos morales tallados con intención didáctica para una comunidad medieval.
El elemento más destacado del conjunto es su galería porticada acodada, que se extiende por los costados sur y oeste, formando un espacio protegido y ceremonial característico del románico castellano.
En el lateral sur se abren diez arcos de medio punto, con uno central de mayor tamaño que actúa como acceso principal. En el lado oeste aparecen seis arcos adicionales. Todos descansan sobre columnas pareadas con capiteles decorados y ábacos lisos, apoyados a su vez sobre un murete corrido elevado.
Los capiteles muestran una rica decoración vegetal basada en hojas de acanto estilizadas, vinculadas a los talleres de la catedral de Sigüenza. Junto a ellos aparecen escenas figuradas de gran interés iconográfico:
La burra de Balaam y el ángel (Libro de los Números), representando el episodio bíblico del profeta y su asno.
Una escena de la Anunciación.
La lucha entre un león y un grifo rampantes, interpretada como alegoría del combate entre virtudes y pasiones.
Figuras humanas nimbadas, posiblemente alusivas a estados de santidad.
Este programa escultórico convierte el pórtico en un auténtico catecismo pétreo, donde la función didáctica del románico se expresa con claridad.
Escuchar el eco amortiguado bajo la galería porticada evoca el uso comunitario de este espacio como lugar de reunión y protección.
El interior conserva una sola nave cubierta con armadura de madera atirantada, fruto de restauraciones recientes. La cabecera cuadrada se cubre con bóveda de cañón enyesada.
El arco triunfal, de medio punto ligeramente rebajado y doblado, presenta una decoración de bolas característica del siglo XVI, momento en el que se acometieron reformas estructurales.
En el interior se conserva una pila bautismal románica de grandes dimensiones (118 cm de diámetro), decorada con una arquería de medio punto sobre dobles columnas talladas en la copa, con bocel en la embocadura. Esta pieza guarda paralelismos con la pila de Pozancos y otros ejemplos del románico provincial.
La espadaña occidental, de un solo cuerpo con dos vanos de medio punto y remate triangular, completa la silueta monumental del templo.
Rozar la superficie erosionada de los capiteles revela la huella del tiempo sobre la delicada talla de acantos y figuras humanas.
La iglesia de Saúca constituye uno de los ejemplos más completos de galería porticada románica en la provincia, comparable a Carabias y vinculada estilísticamente a los talleres seguntinos. Su equilibrio entre monumentalidad y sobriedad rural la convierte en una referencia imprescindible del románico en Castilla-La Mancha.