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En lo alto de Romanillos de Atienza se alza la iglesia de San Andrés Apóstol, un templo románico profundamente transformado a lo largo de los siglos, pero que aún conserva la esencia medieval en su galería porticada, su portada y su pila bautismal.
Romanillos de Atienza, Guadalajara
Consultar horarios de culto en el Ayuntamiento
Acceso gratuito.
Servicios religiosos
Visita libre
Edad Media
Siglo XIII
Arquitectura religiosa
Un templo rural del siglo XIII cuya galería porticada cegada constituye uno de los ejemplos más singulares del románico en la Sierra Norte de Guadalajara.
La Iglesia de San Andrés es un edificio de origen románico, fechado a comienzos del siglo XIII, que ha experimentado importantes reformas entre los siglos XVI y XVIII. El templo actual presenta planta de tres naves rectangulares y cabecera poligonal, fruto de ampliaciones posteriores que transformaron la primitiva nave única medieval.
El elemento más valioso del conjunto es la galería porticada cegada, formada por ocho arcos de medio punto apoyados en columnas dobles, salvo un tramo que descansa sobre un haz de cuatro columnas, posiblemente el acceso original.
A pesar del desgaste, los capiteles conservan decoración vegetal y zoomórfica. Destaca el gran capitel con aves afrontadas que beben de un mismo recipiente, motivo presente también en iglesias sorianas y vinculado a talleres próximos a Sigüenza y San Esteban de Gormaz. Otros capiteles muestran hojas planas, volutas y restos de figuras fantásticas como arpías o centauros.
Observar los arcos cegados de la galería permite imaginar el antiguo pórtico abierto, donde la comunidad se reunía bajo la protección de la arcada románica.
La portada románica, trasladada desde su ubicación original en el interior del pórtico, mantiene su monumentalidad gracias a su reubicación. Está compuesta por cuatro arquivoltas de medio punto decoradas con boceles y nacelas, incorporando un sencillo motivo de diente de sierra en una de ellas. Las arquivoltas descansan sobre jambas y ábacos hoy muy deteriorados.
Este conjunto decorativo la vincula estilísticamente con iglesias próximas de la provincia de Soria y Guadalajara, reflejando la circulación de modelos artísticos en el románico rural del Alto Henares y la Sierra Norte.
Escuchar el sonido amortiguado en el interior revela la transformación del espacio, donde la nave ampliada envuelve la antigua estructura medieval.
En su fase original, la iglesia contaría con una sola nave rectangular, cabecera semicircular y una galería porticada abierta al sur, siguiendo el modelo habitual de la arquitectura románica rural de la zona, comparable a ejemplos como Carabias, Saúca o Jodra del Pinar.
La ampliación del siglo XVI sustituyó la cabecera original por otra tardogótica, mientras que en el siglo XVIII se amplió a tres naves, cegando la antigua galería porticada para convertirla en nave lateral. Una inscripción fechada en 1755 documenta esta intervención. La espadaña barroca, situada a los pies del templo, completa la silueta actual del edificio.
Contemplar cómo la claridad entra por los ventanales y resbala sobre la cabecera gótica resalta el diálogo entre el románico original y las reformas posteriores.
El interior se articula en tres naves separadas por arcos formeros apuntados sobre pilares octogonales. La cabecera tardogótica se cubre con bóveda de crucería estrellada y presenta un arco triunfal apuntado decorado con moldura de gola.
En el baptisterio se conserva una pila bautismal románica de grandes dimensiones, actualmente en mal estado de conservación. Su copa lisa presenta un baquetón en la embocadura y guarda relación tipológica con pilas de la provincia de Cuenca.
La iglesia constituye un ejemplo representativo de la evolución de los templos rurales castellanos, adaptados a nuevas necesidades litúrgicas y demográficas sin renunciar completamente a su herencia medieval. Su galería porticada cegada la convierte en un valioso testimonio de una tipología arquitectónica característica del románico soriano y alcarreño.