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Plaza empedrada frente a iglesia románica de piedra.

Iglesia de San Felipe

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  • Gratuito

En Brihuega, villa de iglesias notables, hay una que destaca por armonía, pureza y elegancia. San Felipe no necesita alardes: basta entrar para entender por qué es la más bella. Un templo medieval de equilibrio perfecto, donde el románico se despide y el gótico comienza a hablar.

Nave central con arcos y columnas de piedra.

Brihuega, Guadalajara

Más detalles

  • Visita libre

  • Gótico

  • Siglo XIII

  • Religioso

  • Arquitectura religiosa

Sobre este lugar

La Iglesia de San Felipe fue construida en el primer cuarto del siglo XIII, en un momento clave de transición artística. Su estilo responde a un protogótico de raíz románica, con una clara influencia basilical que se aprecia tanto en su estructura como en su tratamiento espacial.

Desde su origen fue uno de los templos principales de la villa, reflejo de la prosperidad y relevancia urbana de Brihuega en la Baja Edad Media.

Vista

La armonía perfecta de naves, arcos y capiteles.

La fachada occidental destaca por su regularidad geométrica y la belleza de su portada principal, enmarcada entre dos sólidos contrafuertes y coronada por tres rosetones, elemento poco frecuente que aporta luz y simbolismo. En el flanco sur se abre una segunda puerta, más sencilla, destinada al uso cotidiano.

La torre, de planta octogonal, es uno de los elementos más singulares del conjunto. No se encuentra totalmente unida al templo, ya que se construyó aprovechando uno de los torreones de la muralla medieval. En su arco de acceso luce el escudo del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada, figura clave en la historia eclesiástica y política del siglo XIII.

Oído

El silencio solemne de un espacio pensado para elevar la mirada.

Detalles adicionales

El interior de la iglesia ofrece una autenticidad medieval excepcional. Se organiza en tres naves, siendo la central más elevada, separadas por cinco grandes arcos sostenidos por esbeltas columnas. Los capiteles florales, de extraordinaria delicadeza, constituyen uno de los conjuntos escultóricos más bellos del templo.

El presbiterio es rectangular y da paso a un ábside semicircular, cubierto por una cúpula de cuarto de esfera, solución plenamente románica. Entre los elementos conservados destacan dos pilas de agua bendita —una de ellas antiquísima— y una espléndida pila bautismal, de notable valor artístico y simbólico.

La limpieza formal del interior, desprovisto de añadidos posteriores, permite apreciar el espacio tal como fue concebido por los canteros medievales.

 

Tacto

La suavidad erosionada de los capiteles florales.

 

A lo largo de los siglos, la iglesia sufrió numerosas vicisitudes. En el siglo XVI, el cardenal Tavera mandó construir una capilla junto al presbiterio, hoy desaparecida. Durante el asalto de 1710 el templo sufrió graves daños, y el 26 de noviembre de 1904 un pavoroso incendio agravó su deterioro.

En la Guerra Civil, el edificio fue utilizado como almacén, y en 1943 se produjo el derrumbe de la techumbre. Afortunadamente, la Dirección General de Bellas Artes llevó a cabo una reconstrucción ejemplar, culminada con la reinauguración del templo en 1968.

Gracias a esta intervención, la iglesia recuperó su aspecto medieval original, eliminando añadidos y devolviendo al edificio toda su prestancia y pureza arquitectónica.

Información destacada

  • Construcción del siglo XIII

  • Estilo protogótico o románico de transición

  • Torre octogonal integrada en la muralla

  • Restauración ejemplar en el siglo XX