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Fachada de ladrillo con frontón triangular y arcos.

Iglesia del Carmen de Guadalajara

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A un paso de la plaza del Jardinillo, Guadalajara cambia de ritmo. Un atrio recogido introduce al visitante en uno de los espacios religiosos más equilibrados y singulares del barroco castellano. Un templo barroco concebido para ser contemplado desde la ciudad, donde arquitectura y urbanismo se dan la mano.

Altar barroco dorado con imágenes y flores.

Guadalajara, Guadalajara

Más detalles

  • Servicios religiosos

  • Siglo XVII

  • Barroco

  • Arquitectura religiosa

  • Religioso

Sobre este lugar

La Iglesia del Carmen formaba parte del convento de los Santos Reyes de la Epifanía, fundado por los carmelitas descalzos en el siglo XVII. En la actualidad, el antiguo convento está ocupado por la orden franciscana, manteniendo su uso religioso y su presencia histórica en el corazón de la ciudad.

El conjunto fue proyectado en 1632 por fray Alberto de la Madre de Dios, uno de los arquitectos más destacados del barroco español, autor de importantes obras religiosas y civiles en Castilla.

Vista

Una fachada barroca que se descubre poco a poco desde el atrio.

Fray Alberto concibió el conjunto con una clara voluntad urbanística. Situó la fachada de la iglesia al fondo de un atrio, delimitado por los edificios conventuales, creando así un espacio independiente dentro de la trama urbana. Esta disposición genera una perspectiva controlada que permite contemplar la fachada principal en toda su monumentalidad, algo poco habitual en el urbanismo de Guadalajara.

El resultado es un espacio recogido, casi escenográfico, que separa el bullicio de la ciudad del ámbito religioso.

Tacto

La alternancia de la rugosidad de la piedra y la calidez del ladrillo.

Detalles adicionales

La fachada se organiza mediante un juego de líneas verticales marcadas por pilastras, que aportan orden y sobriedad al conjunto. El contraste de materiales es uno de sus rasgos más característicos:
el ladrillo domina en el cuerpo superior, mientras que la piedra se reserva para los cinco arcos del cuerpo inferior y los principales elementos decorativos.

En la parte alta de la fachada destacan el escudo del fundador del convento, Baltasar Meléndez, el escudo de la orden carmelita, grandes placas ornamentales, una hornacina y una ventana central que equilibran el conjunto. La combinación de sobriedad estructural y decoración medida responde plenamente al lenguaje del barroco conventual castellano.

Oído

El silencio amortiguado de un espacio conventual en pleno centro urbano.

El interior de la iglesia presenta tres naves, de proporciones equilibradas y atmósfera sobria. En el lado de la Epístola, una reja de coro protege el sepulcro de sor Patrocinio, conocida como la Monja de las Llagas, figura influyente del siglo XIX y consejera de la reina Isabel II, que pasó en este convento los últimos años de su vida.

Este elemento añade al templo un notable interés histórico y biográfico, más allá de su valor arquitectónico.

Información destacada

  • Construcción del siglo XVII

  • Proyecto de fray Alberto de la Madre de Dios

  • Conjunto conventual de carmelitas descalzos

  • Sepulcro de sor Patrocinio, la Monja de las Llagas