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Ubicado en Tobarra (Albacete), el Monumento al Tambor fue inaugurado el 26 de marzo de 1995. Obra del artesano local Jesús Damián Jiménez Ramírez, la escultura mide 5 metros de altura y 7 metros de base, con un peso aproximado de cinco toneladas. Representa un tambor que emerge de una gran mano de hierro, convirtiéndose en símbolo de la tradición tamborilera de la localidad.
Tobarra, Albacete
Av. Constitución, 02500 Tobarra, Albacete
Acceso libre
Acceso gratuito
Visita libre
Escultura
El Monumento al Tambor de Tobarra es una escultura de hierro de cinco metros de altura que simboliza la tamborada de Semana Santa y el arraigo tamborilero de la localidad, convertida en punto emblemático del cierre del toque el Domingo de Resurrección. Un tambor monumental que nace de una mano gigante y que late al ritmo de una tradición centenaria.
Contempla la imponente silueta del tambor de hierro emergiendo de una gran mano, convertido en icono urbano y punto de referencia de Tobarra.
El gran tambor de hierro que marca el latido de Tobarra durante 104 horas ininterrumpidas de toque. El Monumento al Tambor de Tobarra es una escultura urbana dedicada a la tamborada de Semana Santa, la manifestación cultural más representativa del municipio. La obra fue encargada en 1994 y erigida el 26 de marzo de 1995, con un presupuesto de 4.025.000 pesetas.
Desde el punto de vista estético, el tambor emerge de una gran mano de hierro de 4,2 metros de diámetro y 90 centímetros de altura. La pieza, construida íntegramente en hierro y con un peso cercano a las cinco toneladas, constituye un homenaje tanto al instrumento como a los tamborileros que mantienen viva la tradición.
Escucha el eco de los toques tradicionales como el Zapatata o la Magdalena resonando en torno al monumento en el momento del cierre de la tamborada.
El monumento simboliza las 104 horas de toque ininterrumpido que tienen lugar desde las 16:00 horas del Miércoles Santo hasta las 24:00 horas del Domingo de Resurrección. Durante esos días, las cuadrillas de tamborileros, ataviadas con túnicas de distintos colores —predominando el morado—, cíngulo y pañuelo al cuello, llenan las calles de un sonido continuo que define la identidad de Tobarra.
Con el paso del tiempo, el monumento se ha convertido en punto de encuentro y despedida del toque. A las doce de la noche del Domingo de Resurrección, los tamborileros se concentran ante él para cerrar oficialmente la tamborada, consolidándolo como un auténtico hito emocional y simbólico para la población.
En 2007 la escultura fue desmontada para su restauración, intervención que realizó su propio autor, nombrado Conservador Oficial del monumento por el Ayuntamiento.
Percibe la fuerza del hierro trabajado artesanalmente y la textura metálica que da forma a este homenaje monumental al tambor.
El monumento no solo representa el instrumento, sino también la artesanía del tambor tobarreño, cuyas piezas pueden alcanzar gran valor por su elaboración manual y singularidad. Se ha consolidado como símbolo urbano y como espacio de reunión para cuadrillas y visitantes durante la Semana Santa.