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Fotografía histórica de un casco urbano con tejados tradicionales y torres al fondo.

Torre del Tardón

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Aquí el tiempo no solo se mide: se cuenta (y a veces, con un poquito de retranca histórica). La Torre del Tardón, adosada a la antigua lonja del entorno de Santo Domingo, es el gran reloj civil de la Plaza Mayor de Alcaraz y una de las imágenes más reconocibles del Renacimiento en la provincia de Albacete. 

Fachada monumental de piedra con torres gemelas bajo un cielo azul con nubes.

Alcaraz, Albacete

Más detalles

  • Visita libre

  • Renacimiento

  • Siglo XVI

  • Arquitectura civil

Sobre este lugar

En plena Plaza Mayor de Alcaraz, frente a la Torre de la Trinidad, la Torre del Tardón se levanta como el gran reloj civil del conjunto. Es una torre gótico-renacentista iniciada en 1555, organizada en siete cuerpos: el primero, con aire gótico; los superiores, plenamente renacentistas. 

Vista

La perspectiva de la Plaza Mayor convierte la torre en un “punto y seguido” monumental de las dos torres hermanas: miras, y el paseo continúa.

Su apodo es parte del folclore local. Se dice que “tardaba” en sonar, o que lo hacía “de tarde en tarde”, y la historia terminó por quedarse. Lo bonito, como viajero, es que no necesitas resolver el misterio para disfrutarla: basta con entrar en la Plaza Mayor y dejar que el ojo suba por su verticalidad, leyendo cada cuerpo como si fueran capítulos. 

Oído

Imagina el reloj marcando la vida diaria: mercado, misa, avisos… Alcaraz sonaba a comunidad.

Detalles adicionales

Remata con una crestería que recorta el cielo con elegancia defensiva, y conserva el encanto de los edificios que no solo decoran: ordenan la vida. Entre sus señas de identidad destacan la campana (fechada en 1447) y su condición de torre del reloj, inseparable del carácter urbano de la plaza.

Tacto

La textura de la piedra y los detalles del conjunto invitan a acercarse y “leer” el edificio con la mano (sin pasarse: patrimonio es patrimonio).

La torre dialoga con lonjas y soportales, con la piedra sobria del conjunto y con la otra gran protagonista de la plaza, la Torre de la Trinidad, formando una pareja inolvidable para la memoria (y para la cámara). Consejo de ruta: ven al atardecer; la piedra se vuelve miel y la plaza adquiere ese silencio dorado que hace que cualquier campanada parezca una banda sonora.

Información destacada

Dos torres mirándose frente a frente y, entre ellas, la vida del pueblo: mercado, concejo, fiestas… y un reloj que, según la tradición, alguna vez llegó tarde y dejó apodo para siglos.