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Recorrer Alarcón es viajar a la Edad Media: murallas, iglesias, palacios y un castillo inexpugnable se funden con uno de los paisajes fluviales más bellos de la provincia de Cuenca.
Alarcón, Cuenca
Alarcón, provincia de Cuenca, al sur de la provincia, entre La Mancha Conquense y La Manchuela.Acceso por carretera desde Cuenca, Albacete o Valencia. El casco histórico es accesible a pie y se recomienda recorrerlo caminando para disfrutar plenamente de sus rincones y miradores.
Acceso libre.
Acceso gratuito.
Visita guiada
Visita libre
La visita al conjunto histórico de Alarcón permite descubrir una villa que fue clave en la frontera medieval castellana. Su trazado urbano, su castillo y sus iglesias narran siglos de historia ligados a la defensa del territorio y al poder señorial.
El caserío medieval suspendido sobre el meandro del Júcar y las vistas desde el paseo de ronda del castillo.
Con orígenes íberos y romanos, Alarcón alcanzó su máximo esplendor tras la conquista cristiana en 1184 por Alfonso VIII. Dotada de fuero propio y extensos dominios, la villa creció en torno a su fortaleza y a un notable conjunto de edificios civiles y religiosos. Hoy, conserva un patrimonio excepcional que combina arte medieval y contemporáneo, convirtiéndola en uno de los conjuntos históricos más relevantes de Castilla-La Mancha.
El silencio del casco histórico, roto solo por el viento y el murmullo lejano del río.
El Conjunto Histórico incluye el Castillo de Alarcón (actual Parador de Turismo), varias iglesias medievales —Santa María del Campo, Santo Domingo de Silos, San Juan Bautista, Santa Trinidad—, arquitectura civil como el Ayuntamiento, la Casa de Villena o el palacio de los Castañeda, y el singular Centro de Arte Contemporáneo de Jesús Mateo, ubicado en la antigua iglesia de San Juan Bautista.
Una visita perfecta para culminar con la gastronomía manchega en alguno de los restaurantes locales o en el Parador., con los platos típicos bien acompañados por un vino D.O. La Manchuela.
Especial mención merece la obra mural de Jesús Mateo, un conjunto pictórico de más de 1.500 m² iniciado en 1994 y protegido por la UNESCO desde 1997, que dialoga con el espacio sacro medieval creando una experiencia artística única. El paseo de ronda del castillo ofrece, además, una de las mejores vistas de las hoces del Júcar y del trazado defensivo de la villa.
Una de las villas medievales más impresionantes de España, suspendida sobre las hoces del Júcar y coronada por un castillo convertido en Parador Nacional.