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El Monasterio de la Merced de Huete es uno de los grandes hitos patrimoniales de la Alcarria conquense. Su imponente arquitectura barroca, sus claustros y su rica historia lo convierten en una visita imprescindible para comprender la dimensión religiosa, cultural y artística de la ciudad
Huete, Cuenca
Pl. de la Merced, 1, 16500 Huete, Cuenca
Visita libre
Siglo XIII
Arquitectura religiosa
Servicios religiosos
Exposiciones
El convento de la Merced de Huete tiene su origen documentado en el siglo XIII, aunque el conjunto que hoy contemplamos se levantó principalmente entre los siglos XVII y XVIII. Fue financiado por Fray Marcos de Salmerón, maestro general de la Orden Mercedaria de Castilla, y se convirtió en el edificio de mayores dimensiones del municipio.
Actualmente, el conjunto alberga la iglesia de San Esteban y dos importantes espacios museísticos: el Museo de Arte Contemporáneo “Florencio de la Fuente” y el Museo de Arte Sacro, integrando patrimonio histórico y cultural en un mismo enclave.
La monumentalidad del conjunto, los claustros, la escalera imperial y las fachadas de sillería crean una imagen imponente y armónica.
El conjunto monástico responde al estilo barroco y presenta una base rectangular. Está formado por la iglesia, situada en el lado norte, y el convento, que cierra el resto del recinto. En su interior se organizan dos claustros de distintas épocas, reflejo de las sucesivas fases constructivas.
El convento es de planta rectangular, con tres alturas y sótano, cubierto a dos aguas y construido mayoritariamente en piedra de sillería. La fachada sur, atribuida al arquitecto José Martín de Aldehuela en el tercer cuarto del siglo XVIII, se alza sobre un zócalo y se organiza mediante pilastras de escaso relieve, con balcones en los pisos superiores y rejas en la planta baja.
Entre los elementos más destacados se encuentra la fachada este, con la conocida Puerta de Carros, coronada por el escudo de la Orden de la Merced, y la fachada principal de poniente, que conserva el diseño original de 1638 de Cosme de Peñalacia, sin las reformas posteriores.
El silencio del claustro se mezcla con el eco suave de los pasos y, en ocasiones, con la actividad cultural de los museos.
Uno de los espacios más singulares del monasterio es su escalera imperial, de gran originalidad, organizada en dos niveles. El inferior se articula mediante un tripórtico cubierto con bóvedas de arista apoyadas sobre columnas toscanas, mientras que el superior se abre como una terraza con barandilla. El conjunto se cubre con una cúpula ovalada irregular decorada con el escudo mercedario.
También destaca la llamada sala de columnas o sala de Profundis, estructurada en tres naves separadas por diez columnas cilíndricas con capiteles originales, así como el claustro mayor, remodelado en el siglo XVIII, de planta cuadrada y cinco tramos por panda, donde se combinan ladrillo y piedra.
La piedra labrada, las columnas y las barandillas transmiten la solidez y el paso del tiempo.
La iglesia del monasterio fue construida entre 1648 y 1684 por el arquitecto madrileño José de Arroyo. Presenta planta de cruz latina, con crucero cubierto por una gran cúpula sobre pechinas. La nave central, el crucero y el presbiterio se cubren con bóvedas de cañón con lunetos, mientras que las capillas laterales se cierran con bóvedas de arista.
Exteriormente, destaca el cimborrio por su volumen y altura, así como la sobria fachada occidental, realizada en sillería labrada, con orden gigante apilastrado y una gran cornisa de remate. La portada principal es adintelada y de decoración sencilla, acorde con la solemnidad del conjunto.
A lo largo del siglo XX, el edificio fue adaptado a distintos usos, albergando dependencias municipales, la biblioteca, la parroquia de San Esteban y los museos actuales. En 2006 el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural.