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Sobrio y elegante, el Palacio Episcopal de Huete es uno de los grandes edificios civiles de la ciudad. Levantado a finales del siglo XVIII, fue residencia de obispos y escenario de acontecimientos históricos, como la estancia del rey Fernando VII durante su visita a la Alcarria.
Huete, Cuenca
Una parte del edificio es actualmente privada, no visitable.
Visita libre
Siglo XVIII
Arquitectura civil
El Palacio Episcopal se sitúa en el casco urbano de Huete y constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura civil ilustrada de la ciudad. Su construcción respondió a la necesidad de dotar al obispo de Cuenca de una residencia adecuada en Huete, lugar donde pasaba largas temporadas.
Admira la sobriedad de su fachada y el contraste entre las distintas fases constructivas del edificio.
Aunque Huete ya contaba con un palacio episcopal desde la Edad Media, aquel edificio, situado intramuros cerca de la ermita de las santas Justa y Rufina, quedó destruido por un incendio en 1307. No fue hasta finales del siglo XVIII cuando se decidió levantar un nuevo palacio acorde al prestigio de la ciudad y del obispado.
El edificio actual se construyó en tres fases bien diferenciadas, lo que explica su configuración y la diversidad de estilos dentro de una estética sobria y equilibrada.
Observa de cerca la textura de la sillería y la cantería, testigos del saber constructivo del siglo XVIII.
La iniciativa de levantar el nuevo Palacio Episcopal partió del obispo D. Felipe Antonio Solano, quien promovió las obras a partir de 1788 tras permutar varias propiedades en la ciudad. Para su construcción se reutilizaron materiales procedentes del derribo de la iglesia de San Nicolás de Medina, práctica habitual en la época.
Las trazas iniciales se atribuyen al maestro mayor de obras del obispado, Raimundo Caravella. Posteriormente, bajo el obispado de D. Antonio Palafox Croy de Abre, se amplió el edificio siguiendo el diseño del arquitecto Mateo López, quedando las obras inacabadas por el fallecimiento del obispo. El palacio fue finalmente concluido bajo el obispado de D. Ramón Falcón de Salcedo.
En 1816, el edificio adquirió especial relevancia histórica al alojar al rey Fernando VII durante su viaje hacia el balneario de La Isabela.
Completa la visita saboreando la gastronomía tradicional de Huete en alguno de sus establecimientos históricos.
El Palacio Episcopal presenta planta cuadrangular, dos alturas y un desván. Su fachada principal destaca por la sobriedad y la elegancia propias de la arquitectura civil del siglo XVIII.
La parte norte del edificio muestra el escudo del obispo Antonio Solano sobre el balcón principal. La zona sur, construida posteriormente, presenta una sillería más cuidada y una mayor calidad en la labra de los vanos, aunque mantiene una decoración muy contenida. La parte central corresponde a una construcción moderna que conecta ambos cuerpos históricos.
Se emplearon materiales de cantería y sillería, reutilizando elementos procedentes de edificios religiosos desaparecidos, como la iglesia de San Nicolás de Medina.
El edificio se conserva en buen estado general, aunque ha sufrido transformaciones y adaptaciones de uso a lo largo del tiempo. En las últimas décadas, parte del palacio fue residencia parroquial y albergó distintos usos. En la actualidad, la parte principal es de propiedad privada, mientras que otras dependencias han tenido usos diversos.