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Sendero junto a muro de piedra en ladera rocosa.

Ruinas de Cívica

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Cuando la carretera se aproxima al valle del Tajuña, algo obliga a frenar. No es Turquía ni el Tíbet, pero lo parece. Es Cívica, una construcción surrealista tallada en la roca que nadie sabe muy bien por qué existe. Un pueblo excavado en la roca, sin explicación clara, que convierte a La Alcarria en territorio de misterio.

Conjunto de construcciones excavadas en roca.

Brihuega, Guadalajara

Más detalles

  • Visita libre

  • Siglo XX

  • Escultura

  • Escultura

Sobre este lugar

Cívica es un conjunto arquitectónico excavado en la roca toba situado en una pedanía de Brihuega, en la provincia de Guadalajara. Fue construido a lo largo de dos décadas, entre los años cincuenta y setenta del siglo XX, por un sacerdote llamado Aurelio Pérez, natural de Valderrobres (Teruel) y párroco en Brihuega.

Cada día, tras oficiar misa, el religioso se desplazaba al cortado rocoso acompañado de un pequeño grupo de trabajadores a los que pagaba de su propio bolsillo. Allí, sin un proyecto conocido ni una finalidad explícita, fue tallando galerías, escaleras, arcos, balaustradas, terrazas y ventanas ojivales, dando forma a una especie de aldea suspendida en la roca.

Vista

Galerías y escaleras excavadas en la roca, suspendidas sobre el valle.

El conjunto recuerda inevitablemente a las viviendas trogloditas de Capadocia, comparación que ha acompañado a Cívica desde que comenzó a llamar la atención de viajeros y escritores. El propio Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura, incluyó el enclave en su Nuevo viaje a La Alcarria, describiéndolo como:

“Una aldea tibetana o el decorado de una ópera de Wagner… solemne, miserable, casi vacía, colgada de las rocas y también horadada en la roca.”

Aunque no existen pruebas documentales concluyentes, se cree que el sacerdote conocía la tradición de ocupación histórica de estas paredes rocosas, utilizadas en distintos periodos por eremitas medievales, judíos sefardíes, templarios tras la disolución de la orden y, más tarde, monjes jerónimos, que levantaron en las cercanías una breve y desaparecida fábrica de papel.

Tacto

La rugosidad de la toba y la sensación de arquitectura inacabada.

Detalles adicionales

Nadie sabe con certeza cuál era el objetivo final de la obra. Algunas fuentes apuntan a la idea de un santuario, otras hablan de una simple obsesión personal o de una inversión de una herencia recibida. Lo único seguro es que don Aurelio dedicó su vida y su patrimonio a esta construcción y murió sin dejar herederos directos.

Tras su fallecimiento, Cívica pasó a manos de su ama de llaves y posteriormente a sus sobrinos, quienes abrieron un pequeño bar llamado “El Cojo”, hoy cerrado. Desde entonces, el lugar permanece abandonado, invadido lentamente por la vegetación.

Olfato

Aromas de tierra húmeda, piedra y vegetación fluvial.

 

Actualmente, Cívica es propiedad privada y no está permitido el acceso al interior, lo que refuerza aún más su halo misterioso. La visita se limita a la contemplación exterior, suficiente para apreciar el carácter surrealista del conjunto y su integración con el paisaje.

En épocas de lluvia, por la misma montaña descienden pequeñas cascadas que alimentan el valle del Tajuña, rodeado de una frondosa vegetación fluvial. Muy cerca se encuentra la Fuente de los Siete Caños, construida en 1797, famosa por la calidad de sus aguas y asociada a leyendas locales sobre sus propiedades saludables.

Leyendas y misticismo

El entorno de Cívica se completa con la Cueva de la Mora, escenario de una leyenda medieval sobre una joven árabe encerrada por amor prohibido, cuyo espíritu, según la tradición, aún se aparece en las noches silenciosas del valle. Un ingrediente más para reforzar el carácter mágico del lugar.

Información destacada

  • Construcción del siglo XX excavada en roca toba

  • Autor: Aurelio Pérez, párroco de Brihuega

  • Lugar citado por Camilo José Cela

  • Uno de los enclaves más misteriosos de La Alcarria