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El Fuerte de San Francisco es un conjunto histórico singular que combina arquitectura militar contemporánea y restos conventuales medievales, dominando visualmente la ciudad de Guadalajara. Una fortaleza del siglo XIX levantada sobre un convento medieval, testigo del pasado militar y religioso de Guadalajara.
Guadalajara, Guadalajara
Colina del Fuerte de San Francisco, junto a la Glorieta de Bejanque, Guadalajara capital, Castilla-La Mancha.
Viernes y sábados, de 10,30 a 14h.; de 15,30 a 17,30h. (invierno) y de 17 a 19h. (verano). Domingos y festivos, de 10,30 a 14h.
Entrada: 1€ (monumento incluido en la Guadalajara Card). Entrada a la iglesia: libre.
Visita libre
Arquitectura religiosa
Fortificaciones
Desde lo alto de una colina, El Fuerte observa Guadalajara como lo hizo en el siglo XIX: vigilante, estratégico y cargado de historia. El origen del conjunto se encuentra en el Convento de San Francisco, fundado en el siglo XIV y favorecido por la familia Mendoza, que lo convirtió en uno de sus espacios funerarios y religiosos más relevantes. Durante siglos fue un importante centro conventual hasta que, en el contexto convulso del siglo XIX, su función cambió radicalmente.
Los recios muros nos hablan de los diferentes usos que ha tenido el Fuerte a lo largo de su historia.
A partir de 1841, en plena inestabilidad provocada por las Guerras Carlistas, el antiguo convento fue transformado en un Fuerte de Fusileros, adaptándose a las necesidades defensivas de la época. El recinto pasó a albergar dependencias militares, cuarteles, almacenes y viviendas, y fue ocupado por el Arma de Ingenieros del Ejército. Esta transformación supuso la construcción de murallas, garitones y aspilleras que reforzaron el carácter defensivo del enclave y alteraron profundamente su fisonomía original.
El fuerte presenta un sistema constructivo sencillo, basado en ladrillo y sillarejo, con una estructura funcional propia de la arquitectura militar contemporánea. El conjunto engloba restos del antiguo monasterio jerónimo, junto a edificaciones añadidas en el siglo XIX, conformando un recinto amurallado con elementos defensivos visibles como garitones y aspilleras.
Su emplazamiento en una colina permite un amplio dominio visual sobre la ciudad vieja y los accesos históricos a Guadalajara, uno de los motivos principales de su elección como enclave defensivo.
A pesar de su relevancia histórica, el Fuerte de San Francisco ha sufrido un largo proceso de abandono. Aunque estructuralmente mantiene un estado de conservación aceptable, gran parte del conjunto se encuentra sin uso y presenta signos de deterioro. Su carácter cerrado y su uso militar posterior han contribuido a que sea uno de los grandes desconocidos del patrimonio urbano de Guadalajara, a pesar de su enorme potencial cultural y paisajístico.
Antiguo Convento de San Francisco (siglo XIV)
Transformación en fuerte militar en el siglo XIX
Murallas con garitones y aspilleras
Enclave estratégico dominante sobre la ciudad histórica
Relación con las Guerras Carlistas y el Arma de Ingenieros