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A escasos metros del castillo y oculto en la umbría de la ladera del Lomo, el Pozo de Nieve de Cogolludo es uno de los elementos más singulares y menos conocidos del patrimonio histórico de la provincia. Una construcción destinada a producir y conservar hielo que hoy se revela como un extraordinario testimonio del ingenio medieval.
El único pozo de nieve conservado en la Sierra Norte de Guadalajara y uno de los mejor preservados de España.
Cogolludo, Guadalajara
Acceso exterior libre.
Visita libre
Edad Media
Siglo XII
Arquitectura industrial
La nevera de Cogolludo se sitúa al noroeste del castillo, a unos 150 metros, en una ladera sombría cuidadosamente elegida para facilitar la conservación del hielo. Se trata de una construcción excavada en la roca, aprovechando la fuerte pendiente del terreno, donde se almacenaba la nieve compactada para su posterior uso durante todo el año.
Las neveras o pozos de nieve eran infraestructuras esenciales antes de la generalización del frío artificial, destinadas al abastecimiento de hielo para la conservación de alimentos, usos médicos y consumo de las élites.
Una construcción sobria y perfectamente integrada en la ladera, que sorprende por su monumentalidad subterránea.
El pozo presenta planta circular, con unos 5 metros de diámetro y una profundidad aproximada de entre 8 y 10 metros. Sus muros están construidos con caliza y calicanto, y se cubre mediante una bóveda falsa, solución habitual en este tipo de estructuras.
En el fondo se conserva un desaguadero, que permitía evacuar el agua procedente del deshielo hacia un pequeño arroyo próximo. La entrada, orientada al oeste, mide aproximadamente 1,50 metros de altura por 0,90 metros de ancho, con un sillar a modo de dintel, y se encuentra reforzada por un zócalo de sillares bien escuadrados.
La rugosidad de la caliza y el frescor interior evocan su antigua función refrigerante.
El Catastro de la Ensenada (1752) menciona expresamente esta nevera, lo que confirma su uso al menos hasta el siglo XVIII. Se cree que fue abandonada tras la marcha de los duques de Medinaceli, a finales de ese siglo, quedando oculta y olvidada durante más de cien años.
Por su tipología constructiva y su relación directa con el castillo, se considera una obra medieval, probablemente levantada en la Alta Edad Media, y muy posiblemente contemporánea a la fortaleza, que ya estaba documentada en 1176, cuando Alfonso VIII donó Cogolludo a la Orden de Calatrava.
El silencio de la umbría refuerza la sensación de aislamiento y conservación del frío.
El Pozo de Nieve de Cogolludo es el único conservado en la Sierra Norte de Guadalajara y, según los especialistas, el mejor conservado de la provincia y uno de los más destacados de España de su época. Su excelente estado se debe tanto a la calidad de la construcción como a su ubicación en una umbría fría y resguardada.
Recientemente, el Ayuntamiento de Cogolludo ha llevado a cabo labores de limpieza, recuperación y restauración, empleando medios municipales. Durante estos trabajos se han hallado restos arqueológicos de distintas épocas, incluidos materiales de la Guerra Civil. Actualmente se está tramitando su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) y su apertura al público, lo que lo convertirá en un nuevo y valioso recurso turístico del municipio.
Pozo de nieve medieval
Único conservado en la Sierra Norte de Guadalajara
Posible origen en los siglos XII–XIII
Mencionado en el Catastro de la Ensenada (1752)
Planta circular, bóveda falsa y desagüe inferior
Recientemente restaurado
Próxima apertura al público
En tramitación como Bien de Interés Cultural