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Ruinas de piedra con torre sobre acantilado

Torre de Riba de Saelices

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En lo alto de Riba de Saelices, junto a la iglesia de Santa María Magdalena, se alza la Torre de los Casares, una atalaya islámica del siglo IX o X que formó parte de la red de vigilancia medieval del territorio.

Refugio excavado en roca bajo torre

Servicios

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Riba de Saelices, Guadalajara

Más detalles

  • Visita guiada

  • Musulmana

  • Siglo IX

  • Fortificaciones

Sobre este lugar

La única torre bereber documentada en la provincia de Guadalajara, vestigio del sistema defensivo islámico que vigilaba los valles del Alto Tajo.

La Torre de Riba de Saelices, también conocida como Atalaya de los Casares, se sitúa en la parte más elevada del municipio, dominando el valle y controlando visualmente amplios sectores del territorio. Su emplazamiento estratégico permitía la comunicación con otras torres mediante señales de humo durante el día y fuego por la noche. Forma parte del yacimiento arqueológico visitable de Los Casares

 

La mirada infinita del vigía

Contemplar el valle desde lo alto de la torre permite imaginar las antiguas señales de humo y fuego cruzando el horizonte medieval.

Es considerada la única torre bereber conservada en la provincia de Guadalajara. Su origen se vincula a un antiguo poblado árabe asentado en la ladera próxima, donde se han hallado restos cerámicos del siglo XI y monedas procedentes de la ceca de Zaragoza, confirmando la presencia andalusí en la zona.

Tras la reconquista, el territorio pasó a depender de la Tierra de Atienza y Jadraque. En el siglo XV fue donado por Juan II a Doña María junto con otras localidades, y posteriormente perteneció a los Medinaceli, manteniendo su relevancia histórica a lo largo de los siglos.

La torre presenta planta rectangular (aproximadamente 7 x 4 metros) y fue construida con sillarejo y sillares alternados, acuñados con losetas y mortero de cal y grava. La entrada, situada en altura y orientada al sur sobre el acantilado, se realizaba mediante escalera portátil, reforzando su carácter defensivo.

Su estructura interior contaba con dos pisos cubiertos con bóveda y comunicados por una escalera hoy desaparecida. El acceso elevado, el aparejo morisco y su función como punto de vigilancia la convierten en un ejemplo singular de arquitectura militar islámica en la Meseta.

El viento en la meseta

Escuchar el aire golpear los muros de sillarejo transmite la sensación de aislamiento y vigilancia constante que definía su función.

Detalles adicionales

La torre formaba parte de una red de comunicación visual que incluía otras estructuras próximas como el conocido “Castillo” del pueblo, la torre del Collado de la Torre y posiblemente los torreones de Villarejo de Medina, Luzón o Anguita. Este sistema articulaba el control del territorio en una zona fronteriza estratégica durante la Edad Media.

Declarada Bien de Interés Cultural y protegida como yacimiento arqueológico, la torre se encuentra parcialmente restaurada. Aunque es de propiedad privada, el acceso exterior es libre y constituye un atractivo turístico destacado dentro del patrimonio medieval de la provincia.

La piedra áspera bajo la mano

Tocar el aparejo morisco, irregular y robusto, conecta con más de mil años de historia defensiva.

Su estado actual es parcialmente consolidado, conservando buena parte de su volumetría original. La torre no solo representa un vestigio militar, sino también un testimonio de la organización territorial islámica y del posterior proceso de integración feudal tras la reconquista cristiana.

Información destacada

  • Siglo IX-X (islámico medieval).
  • Torre-atalaya defensiva.
  • Sillarejo con alternancia de sillares.
  • Bien de Interés Cultural.
  • Acceso: Exterior visitable libremente.