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Situado en la calle Fray Fortunato, el Convento de los Padres Franciscanos forma parte del rico patrimonio histórico de Consuegra y es un ejemplo de reutilización respetuosa del legado conventual. Un antiguo convento del siglo XVII que hoy sigue siendo un lugar vivo, abierto a la cultura y a la vida social de Consuegra.
Consuegra, Toledo
Calle Fray Fortunato, Consuegra, Toledo
Acceso libre al claustro.
Visita libre
Siglo XVII
Arquitectura religiosa
El Convento de los Padres Franciscanos de Consuegra fue fundado en el año 1611, inicialmente bajo la tutela de las monjas Bernardas Recoletas y con el patrocinio de Pedro y Catalina de Arce, contando con la aprobación del Arzobispo y del prior de la Orden de San Juan.
Los claustros conventuales, la noria antigua y la armonía de sus patios interiores.
A comienzos del siglo XIX, y como consecuencia de los procesos de desamortización, el convento fue abandonado por las monjas Bernardas y pasó a propiedad estatal. Posteriormente fue adquirido por Bartolomé Portillo junto con la hospedería y la huerta anexa. En 1866 el Ayuntamiento de Consuegra lo adquirió y cedió su uso a la comunidad franciscana, que permaneció en él hasta el año 1983.
Tras el abandono definitivo por parte de los frailes, el edificio volvió a manos municipales y en 1994 fue adaptado como residencia de la tercera edad y espacio polivalente, manteniendo su valor patrimonial y su integración en la vida cotidiana de la ciudad.
El murmullo del agua en la noria y el silencio sereno que aún envuelve el recinto.
El conjunto es un ejemplo de arquitectura conventual tradicional con claustros y espacios reutilizados. Presenta la estructura típica de los conventos franciscanos, organizada en torno a dos claustros y una iglesia. El claustro principal, de líneas sobrias, puede visitarse libremente y conserva la atmósfera tranquila propia de estos espacios monásticos.
En uno de los patios posteriores se localiza una noria de tipología tradicional, testimonio del antiguo sistema de abastecimiento de agua y del uso agrícola vinculado al convento. La arquitectura refleja las sucesivas transformaciones sufridas a lo largo de los siglos, adaptándose a nuevos usos sin perder su esencia original.
La piedra desgastada por los siglos y la madera de los elementos rehabilitados.
Fundación en 1611
Antigua presencia de monjas Bernardas y frailes Franciscanos
Dos claustros conventuales conservados
Noria histórica en uno de los patios
Uso actual como residencia de mayores y espacio cultural
Acceso libre al claustro principal