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El Palacio de Pedro I es uno de los grandes referentes patrimoniales de Torrijos, un edificio que nació como residencia real en el siglo XIV y que, tras múltiples transformaciones, sigue siendo hoy un espacio vivo como sede del Ayuntamiento.
Torrijos, Toledo
Miércoles a sábados| de 10.00 a 14.00 h y de 16.00 a 19.00 h.
Domingos| de 10.00 a 14.00 h.
Días de cierre | Lunes y festivos.
Es recomendable llamar para confirmar ya que puede sufrir modificaciones puntuales como la apertura en días festivos.
Visita libre
El Palacio de Pedro I puede visitarse en los espacios abiertos en visita libre. El resto de espacios, así como la visita concertada para la Colegiata y el Hospital de la Santísima Trinidad solo pueden realizarse con visita guiada.
Visitas guiadas
Palacio de Pedro I, Colegiata del Santísimo Sacramento y Hospital de la Santísima Trinidad | 5 euros
Palacio de Pedro I y Hospital de la Santísima Trinidad | 3,50 euros
Niños hasta 10 años y empadronados en Torrijos | gratuita
Visitas organizadas para Centros Educativos | 3 euros
Para grupos máximos de 60 personas
La duración de la visita es de alrededor de 1 hora.
Actividades fijadas en torno al edificio
El auditorio cuenta con programación habitual los fines de semana
El primitivo Palacio de Torrijos fue probablemente erigido sobre una fortaleza anterior a mediados del siglo XIV. La obra se habría iniciado durante el reinado de Alfonso XI, en conmemoración de la victoria cristiana en la batalla del río Salado frente a los benimerines, y sería concluida por su hijo, el rey Pedro I de Castilla.
La fachada histórica y el torreón conservado permiten imaginar la antigua residencia real y su evolución a lo largo de los siglos.
Durante el reinado de Pedro I, el palacio alcanzó su máximo esplendor, convirtiéndose en escenario de importantes acontecimientos históricos recogidos en la Crónica del canciller e historiador Pedro López de Ayala. Entre ellos destaca el bautizo, en enero de 1353, de doña Beatriz, hija del monarca y de María de Padilla. Las celebraciones incluyeron justas caballerescas en las que el propio rey participó, resultando herido en una mano, un episodio que añade un toque casi novelesco a la historia del edificio. Actualmente, Torrijos recuerda su historia en las Jornadas “Crónicas del Rey Don Pedro”, en las que se lleva a cabo una recreación histórica de los fastos que organizó el rey Don Pedro I de Castilla en 1353 en Torrijos con motivo del nacimiento de su hija, la infanta Beatriz.
Entre sus muros resuenan historias de torneos medievales, celebraciones cortesanas y rezos conventuales.
Tras siglos de uso y abandono intermitente, el palacio recuperó parte de su relevancia en 1482, cuando don Gutierre de Cárdenas adquirió las villas de Torrijos y Alcabón. El nuevo señor de Torrijos impulsó la rehabilitación del antiguo palacio con la intención de convertirlo en residencia para su hijo, Alonso de Cárdenas. Sin embargo, la muerte accidental de este en 1497 truncó el proyecto.
La combinación de elementos medievales y renacentistas refleja las distintas etapas vividas por el edificio.
Tras el fallecimiento de don Gutierre en 1503, su esposa, doña Teresa Enríquez, transformó definitivamente el edificio en convento de la Purísima Concepción en 1507. Esta reforma supuso un cambio profundo: la arquitectura gótica fue dejando paso al lenguaje renacentista que aún se aprecia en algunos elementos.
Del palacio medieval original se conservan la fachada principal con el antiguo torreón del ángulo derecho (hoy rehabilitado), algunos ventanales, estructuras subterráneas y restos de cimentación datados en el siglo XIV. El paso del tiempo, las guerras, el abandono y diversas intervenciones poco respetuosas agravaron su deterioro hasta que, en 1970, las monjas abandonaron el convento por su estado ruinoso.
El Ayuntamiento de Torrijos inició en 1983 las gestiones para adquirir el inmueble, culminando la compra en 1991. La posterior rehabilitación contó con un papel clave de la Escuela-Taller “Trastámara”, que devolvió la vida al edificio. Desde 2001, el Palacio de Pedro I es la sede del Ayuntamiento, combinando su función institucional con su valor histórico y patrimonial.