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El Museo de la Alfarería de Mota del Cuervo se encuentra en el corazón del Barrio de las Cantarerías, un antiguo barrio de origen mudéjar donde durante siglos se desarrolló una de las tradiciones artesanas más singulares de La Mancha.
Atención al visitante
Visitas guiadas
Mota del Cuervo, Cuenca
Plaza Cruz Verde, 3, 16630 Mota del Cuervo, Cuenca
Consultar en la oficina de turismo 697 73 36 83
Entrada libre al Museo de Alfarería: 1 euro por persona
Visita guiada al Museo: de 5 a 25 participantes 2.50 € por persona. Más de 25 personas: 2 € por persona
Visita guiada a los molinos de viento, Tercia Real y Museo de la Alfarería: de 10 a 25 participantes 3,50 € por persona. Más de 25 personas: 3 € por persona.
Visita guiada a los molinos de viento, Tercia Real, Museo de La Alfarería y Plaza de la Cruz Verde, casas señoriales y Convento de Trinitarios: de 10 a 25 participantes 4.50 € por persona. Más de 25 personas: 4 € por persona
Quedan exentos del pago de la tasa de entrada los niños/as hasta 10 años, a excepción de grupos escolares. Grupos escolares, personas pensionistas, jubiladas y con discapacidad tendrán una reducción del 50% en las tasas establecidas para las visitas guiadas.
Exposiciones
Visita guiada
Visita libre
Museo Municipal
Cerámica
Inaugurado en agosto de 2009, el museo ocupa un edificio moderno de dos plantas que alberga una cuidada colección de alfarería tradicional moteña, fotografías históricas, paneles interpretativos y elementos vinculados al proceso artesanal del barro.
Este museo es, además, un homenaje colectivo a las mujeres cantareras, protagonistas absolutas de la alfarería local, ya que en Mota del Cuervo este oficio fue exclusivamente femenino, una singularidad única dentro del panorama alfarero español.
Cántaros, formas sencillas y belleza funcional nacida de la tierra.
El origen del Barrio de las Cantarerías se remonta probablemente a época mudéjar, como indican tanto su trazado urbano como la morfología de las piezas y los métodos de fabricación, de clara tradición árabe. Aunque no existe documentación directa que lo confirme, sí se conservan registros históricos que refuerzan esta hipótesis, como los procesos inquisitoriales contra moriscos en el último tercio del siglo XVI.
Ya en el siglo XV se documenta la importancia de esta actividad, cuando la Alcaidía percibía el diezmo de cántaros y piezas de alfarería producidas en la villa. La plaza donde se sitúa el museo, la Plaza de la Cruz Verde, fue escenario simbólico de la Inquisición, ya que por ella pasaban las procesiones de la Cruz Verde previas a los autos de fe.
Superficies ásperas y curvas moldeadas a pulso.
El museo se integra en uno de los barrios con mayor identidad histórica de Mota del Cuervo. Calles estrechas, arquitectura popular y memoria artesanal conforman un espacio que permite comprender la vida cotidiana, el trabajo doméstico y la importancia del barro en la economía tradicional manchega.
La alfarería de Mota del Cuervo presenta varias singularidades:
Era una actividad exclusivamente femenina: las mujeres elaboraban las piezas, principalmente cántaros para agua y bebidas.
Los hombres se encargaban de las tareas complementarias: extracción y transporte del barro, preparación del combustible, cocción en los hornos y venta fuera de la localidad.
No existían talleres independientes: los alfares se ubicaban en las propias viviendas de las cantareras, usando cocinas, patios, portales y porches según la estación.
Los hornos eran de uso comunitario, lo que dio lugar a un sistema propio de marcas, numeración y medidas para identificar las piezas de cada familia.
Barro húmedo, humo de leña y tradición ancestral.
Frente al museo se conserva el único horno alfarero tradicional que permanece en Mota del Cuervo: el Horno de la Cruz Verde o “Horno de la Conce”. Es de propiedad municipal y cuenta con dos cámaras:
Una inferior subterránea para la combustión.
Una superior donde se colocaban las piezas para la cocción.
Este horno se utiliza todavía una vez al año, a finales de agosto, para realizar una cocción tradicional que mantiene viva la memoria del oficio.
Museo visitable en horario establecido.
Acceso al entorno del Barrio de las Cantarerías.
Cocción tradicional anual en el horno alfarero.
Recurso cultural complementario a la Ruta de los Molinos.