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La Orden de Calatrava fue la primera orden militar fundada en la península ibérica y dejó un extraordinario legado de castillos y fortalezas en el Campo de Calatrava.
Entre volcanes, llanuras y antiguas rutas medievales del sur de Castilla-La Mancha se levantan algunas de las fortalezas más impresionantes de la Península. Son los castillos de la Orden de Calatrava, guardianes de un territorio que durante siglos fue frontera entre los reinos cristianos y Al-Ándalus.
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Visitas guiadas
Ciudad Real, Ciudad Real
La Orden de Calatrava fue una orden militar y religiosa fundada en el siglo XII para defender los territorios conquistados por los reinos cristianos en el centro de la península ibérica. Su origen está estrechamente ligado al castillo de Calatrava la Vieja, situado junto al río Guadiana, en la actual provincia de Ciudad Real.
En 1158, tras la retirada de los templarios que habían recibido la defensa de esta plaza, el rey Sancho III de Castilla encomendó la protección del castillo a los monjes del monasterio cisterciense de Fitero. Bajo la dirección del abad Raimundo de Fitero y del caballero Diego Velázquez, nació así la primera orden militar hispánica.
La orden adoptó la regla del Císter, combinando la vida monástica con la actividad militar. Sus miembros eran monjes guerreros dedicados a la defensa de la frontera y a la organización del territorio.
A lo largo de los siglos XII y XIII, la Orden de Calatrava se convirtió en una de las instituciones más poderosas del reino de Castilla. Recibió amplios territorios para su administración, especialmente en la región que hoy se conoce como Campo de Calatrava.
En estos territorios levantaron castillos, fortalezas y torres de vigilancia que formaban una compleja red defensiva destinada a proteger el avance cristiano hacia el sur.
Entre los castillos más importantes vinculados a la orden destacan:
Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava), sede original de la orden
Calatrava la Nueva (Aldea del Rey), gran castillo-convento que se convirtió en su nueva sede
Castillo de Alarcos (Ciudad Real)
Castillo de Doña Berenguela (Bolaños de Calatrava)
Castillo de Manzanares o Pilas Bonas (Manzanares)
Tras la victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, la frontera con Al-Ándalus se desplazó hacia el sur. Esto provocó que el antiguo castillo de Calatrava la Vieja perdiera importancia estratégica, por lo que en 1217 la sede de la orden se trasladó al castillo-convento de Calatrava la Nueva, situado en una posición más defensiva sobre las sierras volcánicas del Campo de Calatrava.
Durante los siglos siguientes, la orden organizó el territorio mediante encomiendas, unidades administrativas desde las que se gestionaban las tierras, la agricultura, el comercio y la defensa.
Aunque la importancia militar de la orden disminuyó con el paso del tiempo, su legado arquitectónico sigue siendo uno de los conjuntos de fortificaciones medievales más destacados de Castilla-La Mancha.
Los castillos de la Orden de Calatrava se concentran principalmente en la actual provincia de Ciudad Real, especialmente en el territorio histórico del Campo de Calatrava.
Estas fortalezas no solo tenían una función militar, sino que también eran centros administrativos, religiosos y económicos.
El ejemplo más espectacular es Calatrava la Nueva, un enorme castillo-convento medieval que combina arquitectura militar con espacios monásticos cistercienses. Situado sobre un cerro rocoso en el término de Aldea del Rey, domina uno de los principales pasos naturales entre la Meseta y Andalucía.
Por su parte, Calatrava la Vieja conserva restos de murallas islámicas, torres defensivas y estructuras urbanas que reflejan su importancia como ciudad fortificada durante la Edad Media.
Muchos de estos castillos forman hoy parte de rutas culturales y turísticas que permiten descubrir la historia medieval del territorio y comprender el papel que desempeñaron las órdenes militares en la formación de Castilla-La Mancha.
Los castillos calatravos se alzan sobre cerros y montañas dominando el paisaje del Campo de Calatrava, un territorio de volcanes, campos y horizontes abiertos.
Las gruesas murallas y torres defensivas transmiten la fuerza de una arquitectura pensada para resistir asedios y proteger el territorio.
La visita puede completarse con la gastronomía tradicional del Campo de Calatrava, rica en productos manchegos, vinos elaborados en tierras volcánicas y recetas heredadas de siglos de historia.
Fundación de la orden: 1158
Regla monástica: Cisterciense
Territorio histórico: Campo de Calatrava, Ciudad Real