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Situada en el corazón del Campo de Montiel, Villahermosa es un destino que combina historia, espiritualidad y naturaleza. Su majestuosa iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XV-XVI, destaca por su mezcla de estilos gótico, renacentista y barroco, y domina un casco urbano repleto de encanto rural. Muy cerca, el Santuario de Nuestra Señora de la Carrasca, a 16 km del pueblo, acoge cada septiembre una de las romerías más sentidas de la provincia.
Villahermosa, Ciudad Real
Sábado de 9:00 a 14:00h en Calle Feria
Entre 1.000 y 2.500 habitantes
Campo de Montiel
Villahermosa se asienta en una amplia llanura manchega atravesada por el río Azuer, que nace en su término municipal. Su territorio es uno de los más extensos de Ciudad Real, lo que ha favorecido el desarrollo agrícola y ganadero. El pueblo formó parte de la Orden de Santiago, y conserva la impronta de su pasado medieval en la disposición de sus calles y en la nobleza de sus casas.
En el centro urbano destacan la Casa de la Encomienda, con su portada blasonada; la Casa Márquez, de gran sobriedad renacentista; y la Casa del Arco, ejemplo de arquitectura tradicional manchega. El conjunto forma un valioso mosaico patrimonial enmarcado por la serenidad del paisaje.
Pasea por el casco histórico y admira las fachadas encaladas, los balcones de hierro forjado y las señoriales casas del Arco, Márquez y la Encomienda. Desde el pueblo se ofrece una de las panorámicas más bellas del Campo de Montiel.
A pocos kilómetros del núcleo urbano se encuentra el Santuario de la Virgen de la Carrasca, lugar de devoción popular donde, cada primer domingo de septiembre, miles de vecinos recorren a pie los 16 km que separan el pueblo del santuario en una romería llena de emoción y color. Este camino entre encinares, tomillares y tierras de cereal es una de las experiencias más genuinas de la comarca.
Villahermosa está rodeada de parajes naturales perfectos para los amantes del senderismo, el cicloturismo y la fotografía de naturaleza. La cercanía al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera convierte al municipio en una base ideal para quienes buscan tranquilidad, agua y paisaje.
Escucha las campanas de la Asunción durante la Semana Santa, cuyos ecos se mezclan con los pasos de las procesiones y la música solemne que llena las calles.
Pasear por Villahermosa es una forma de viajar en el tiempo. Las casas encaladas, los patios manchegos y las rejas de forja dan forma a un paisaje urbano luminoso, donde la piedra y la cal se combinan con el azul de las puertas y contraventanas. En torno a la Plaza de España, corazón de la villa, la vida discurre pausada entre cafés, comercios y conversaciones al sol.
Disfruta de los sabores de siempre: gazpacho manchego, pisto, asados, migas y queso artesanal, acompañados por vinos del Campo de Montiel. Cada plato es una muestra de identidad y hospitalidad.
En el entorno natural, la persona visitante puede recorrer las riberas del río Azuer, visitar los campos de olivos y cereal o acercarse a los miradores que ofrecen panorámicas sobre la llanura manchega. La gastronomía local completa la experiencia con platos como el gazpacho manchego, el pisto, el asado de cordero y los quesos manchegos de producción artesanal.
La artesanía local mantiene viva la tradición: se elaboran piezas de esparto (como posones y serijos), zurrones de cuero y bordados que reflejan la identidad cultural de sus habitantes.