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Tres lagunas, paisajes cambiantes y algunas de las aves más singulares de la Mancha Húmeda te esperan a las puertas de Alcázar de San Juan.
Alcázar de San Juan, Ciudad Real
Desde Alcázar de San Juan se accede al complejo lagunar por la carretera CM-4133.
Desde el Centro de Interpretación parte un sendero interpretativo que conduce a varios observatorios situados en los márgenes de la laguna de La Veguilla.
Las lagunas del Camino de Villafranca y Las Yeguas cuentan también con observatorios accesibles mediante un camino transitable en vehículo.
La visita debe concertarse previamente en la Oficina de Turismo de Alcázar de San Juan. Las mejores épocas para la visita son de marzo a junio y de octubre a diciembre, coincidiendo con los periodos de reproducción y migración de las aves.
Se recomienda llevar prismáticos o telescopio terrestre, cámara fotográfica, protección solar y calzado cómodo para recorrer los senderos.
Espacio Natural Protegido
Rutas senderismo
Turismo activo
Alojamiento cercano
El complejo está formado por tres lagunas —La Veguilla, Camino de Villafranca y Las Yeguas— que ofrecen escenarios muy diferentes a lo largo del año, dependiendo de los niveles de agua y las condiciones climáticas, lo que hace que cada visita sea distinta.
El complejo lagunar se asienta sobre antiguos cauces fluviales que quedaron segmentados y cegados con el paso del tiempo. La elevada salinidad de los suelos condiciona tanto la vegetación como la fauna, dando lugar a un mosaico de ambientes muy característico de los humedales manchegos.
La laguna de La Veguilla mantiene agua durante todo el año gracias a los aportes procedentes de la estación depuradora de Alcázar de San Juan, mientras que las lagunas del Camino de Villafranca y Las Yeguas tienen un carácter semiestacional, dependiendo de las lluvias y de los aportes derivados desde La Veguilla a través de un canal.
El complejo lagunar de Alcázar de San Juan es un espectáculo visual en constante cambio. Láminas de agua que se expanden o se retraen según la estación, reflejos del cielo manchego, horizontes abiertos y el movimiento continuo de las aves convierten cada visita en una escena distinta, perfecta para la observación y la fotografía de naturaleza.
Estas diferencias hidrológicas generan contrastes ecológicos muy marcados entre las tres lagunas. A lo largo de los caminos que las recorren, el visitante pasa de paisajes salinos y abiertos a zonas esteparias y prados húmedos, lo que convierte a este espacio protegido en un enclave especialmente atractivo desde el punto de vista paisajístico y natural.
El complejo lagunar tiene una importancia excepcional como área de reproducción, invernada y paso migratorio de numerosas aves ligadas a los humedales, lo que le ha valido el reconocimiento a nivel regional, nacional e internacional.
El sonido es protagonista en este humedal. El reclamo de las anátidas, el batir de alas al despegar, los cantos de las aves limícolas y el silbido del viento sobre la vegetación palustre componen una banda sonora natural que varía a lo largo del día y del año.
La vegetación del complejo está estrechamente ligada a los niveles hídricos y a la elevada salinidad de los suelos.
En La Veguilla, la vegetación acuática es escasa, pero en sus márgenes aparecen formaciones bien desarrolladas de carrizo y enea, junto a castañuela y juncos de laguna.
En las inmediaciones de las lagunas, los suelos salinos favorecen la presencia de comunidades de Salicornia y Puccinelia.
En las lagunas del Camino de Villafranca y Las Yeguas, las plantas acuáticas también son escasas debido al grado de eutrofización de las aguas. En sus márgenes predominan praderas y juncales halófilos, praderas de almajos, albardinales y formaciones de Limonium, junto a tarayales bien conservados.
Caminar por los senderos permite sentir la textura cambiante del terreno: suelos compactos, zonas salinas más duras y áreas húmedas donde la tierra conserva la frescura del agua. El viento, frecuente en la zona, añade una sensación constante de contacto con el paisaje abierto.
La comunidad de aves acuáticas es el principal valor faunístico del complejo. A lo largo del año es posible observar cigüeñuelas, pagazas piconegras, zampullines, tarros blancos y canelos, porrones, malvasías cabeciblancas, patos colorados y cucharas, cercetas carretonas, fochas, garcillas cangrejeras, garzas imperiales, aguiluchos laguneros y flamencos.
En el entorno de las lagunas aparecen también especies esteparias y rapaces como la ganga ortega, la ganga ibérica, el sisón, la canastera, el cernícalo primilla, los aguiluchos pálido y cenizo, además de milanos negros y reales, águilas pescadoras y numerosos paseriformes asociados a la vegetación palustre y a los medios abiertos circundantes.
La visita garantiza encuentros con aves difíciles de observar en otros lugares. Los observatorios permiten disfrutar de escenas únicas de alimentación, cría o descanso, en un entorno donde el paisaje cambia de aspecto según la época del año y el nivel del agua. El complejo tiene estos niveles de protección: