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Las hoces se elevan hasta casi cien metros sobre el cauce, creando un escenario imponente donde el agua, la roca y la vegetación mediterránea conviven en un equilibrio perfecto. El resultado es un paisaje de escala monumental, silencioso y profundamente evocador.
Aparcamiento
Paneles interpretativos
Puebla de Don Rodrigo, Ciudad Real
Esta corta pero intensa ruta nos lleva a uno de los parajes más bellos y singulares de la parte occidental de la Comarca Entreparques de Ciudad Real. Es el último estrecho por el que discurre el río Guadiana antes de abandonar la provincia.
Se parte de la Plaza Mayor de Puebla de Don Rodrigo. Al final de la calle Mayor se toma el camino de Villarta, en dirección al “Estrecho de las Hoces”, a través de una pista asfaltada que sigue el curso del río Guadiana. También podemos partir desde el parque municipal situado enfrente de la gasolinera.
A unos 7,7 km., por la vega del río, desde el pueblo, avistaremos el panel informativo de esta ruta situado en la margen derecha del camino. Continuando por este mismo camino unos 800 m. llegamos a un puente de cemento que atraviesa el arroyo de “Valdelobillos” en su unión con el arroyo de “Doña Juana”. En este punto, veremos el poste direccional que nos indica el comienzo del PR-CR 21.
Situados en el poste, tenemos en el lado izquierdo el “cercón de Majalaoz”, vieja construcción en piedra con forma circular para el encierro del ganado. En este punto dejaremos nuestros vehículos, si hemos accedido con ellos, para iniciar la excursión.
La ruta tiene unos 6 kilómetros, una duración de unas 3 horas y dificultad media.
Accesible en cualquier momento.
Aparcamiento
Rutas senderismo
Turismo activo
Alojamiento cercano
El Estrecho de las Hoces es una cluse, una hoz o garganta que corta transversalmente un anticlinal, aprovechando una fractura en las cuarcitas del Ordovícico, materiales de la Era Primaria entre los más antiguos de la comarca. El Guadiana ha ido esculpiendo pacientemente este paso natural, dando lugar a un desfiladero de gran valor científico y paisajístico.
El espactáculo visual del río Guadiana encerrado entre gargantas.
La riqueza vegetal del Estrecho es notable y muy diversa. En las orillas del río se desarrolla una frondosa vegetación de ribera, con sauces, fresnos, tamujos y quejigos, junto a interesantes comunidades anfibias de nenúfares en las zonas de aguas remansadas.
En las laderas, el paisaje se cubre de un denso monte mediterráneo, donde predominan encinas enriquecidas con quejigos, madroños, escobas, jaras y brezos. Esta masa vegetal desciende desde las cumbres hasta tocar casi el agua, reforzando la sensación de naturaleza intacta.
El silencio profundo solo roto por el rumor del agua y el paso de las aves.
El Estrecho de las Hoces es también un enclave privilegiado para la observación de fauna. Entre sus habitantes destacan la cigüeña blanca y la escasa cigüeña negra, el águila real, el martín pescador y numerosas aves acuáticas como ánades azulones, gallinetas, garzas y cormoranes.
En el río y sus orillas es posible encontrar nutrias, galápagos europeos y leprosos, así como anfibios como tritones y salamandras. Reptiles como la culebra viperina completan un ecosistema de enorme valor ecológico.
Tierra, piedra, madera y agua... elementos esenciales que toman el control del momento.
Una corta pero intensa ruta de senderismo permite adentrarse en este espectacular desfiladero y disfrutar de uno de los paisajes más singulares del tramo medio del Guadiana. El recorrido combina vistas panorámicas, tramos junto al agua y la posibilidad de descubrir rincones de gran belleza natural, siempre acompañados por el sonido del río y el vuelo de las aves.
El Estrecho de las Hoces es piedra antigua y agua paciente, es silencio roto por el canto de las aves y la corriente del río. Un paisaje de gigantes que invita a caminar despacio y a comprender cómo la naturaleza, con tiempo y constancia, es capaz de crear escenarios inolvidables.
Un lugar ideal para el senderismo tranquilo, la fotografía de naturaleza y la contemplación pausada de un entorno que conserva su carácter salvaje.