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Un antiguo tren agrícola convertido en corredor natural para disfrutar en bici entre entre viñedos, humedales y pueblos con esencia manchega.
A comienzos del siglo XX se inauguró la línea férrea que unía Villacañas y Quintanar de la Orden, pasando por La Villa de Don Fadrique y La Puebla de Almoradiel. Popularmente conocido como “El Trenillo”, este ferrocarril impulsó el desarrollo económico de la comarca, favoreciendo la expansión del viñedo frente a los cultivos cerealistas menos rentables.
A mediados del siglo XX la línea quedó en desuso, pero su trazado ha sido recuperado como vía verde y camino natural, conservando la memoria de aquel pequeño tren agrícola que transformó la economía local.
Quintanar de la Orden, Toledo
Villacañas, Toledo
La ruta tiene una longitud de 24,98 km (trazado principal acondicionado) y pasa por Villacañas, La Villa de Don Fadrique, La Puebla de Almoradiel y Quintanar de la Orden, en la provincia de Toledo. Es apta para cualquier tipo de usuario: senderistas, ciclistas y personas con movilidad reducida
El terreno es de tierra compactada en buen estado. En ruta se atraviesan 4 puentes y 4 pasarelas, y un paso elevado para salvar la AP-36. El camino es llano sin desniveles significativos
El recorrido
El tramo acondicionado como camino natural comienza en Quintanar de la Orden. Desde aquí el itinerario avanza ligeramente favorable en dirección a Villacañas, lo que permite completar la vía en bicicleta en poco más de una hora si se mantiene buen ritmo.
La ruta atraviesa el casco urbano de La Puebla de Almoradiel por el paseo de los Enamorados, integrándose en parques y zonas recreativas, lo que obliga a adaptar la marcha al entorno urbano. Más adelante cruza el río Cigüela y continúa por una larga recta característica del paisaje manchego.
En La Villa de Don Fadrique, el trazado vuelve a convivir con espacios urbanos ajardinados antes de retomar la llanura abierta hasta la estación de Villacañas, donde finaliza el recorrido.
El firme es especialmente adecuado para bicicleta gravel y cicloturismo tranquilo.
La vía discurre por un paisaje típicamente manchego: horizontes abiertos, extensos viñedos, olivares dispersos y grandes llanuras agrícolas.
Muy cerca del trazado se encuentran enclaves de alto valor ecológico como la laguna Larga y otros humedales integrados en la Mancha Húmeda, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Estas zonas forman parte de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), donde pueden observarse especies como:
La ruta conecta además con el Camino Natural de los Humedales de La Mancha.
La Vía Verde del Trenillo es ideal para:
El trazado es prácticamente llano en ambos sentidos, aunque el perfil favorece ligeramente el recorrido desde Quintanar hacia Villacañas.
Existe la posibilidad de ampliar kilómetros por caminos paralelos hacia la A-4 desde Villacañas, aunque el paisaje se vuelve más monótono y rectilíneo.
Horizontes abiertos y viñedos sin fin.
Solo el viento y el crujido de la grava bajo las ruedas.
Aromas agrícolas que cambian con la estación.