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Una fortaleza única construida sobre una peña inexpugnable, con vistas infinitas sobre la llanura de Albacete.
Peñas de San Pedro, Albacete
El castillo es accesible desde el pueblo.
El castillo se encuentra actualmente en fase de restauración, pero es visitable.
Se puede acceder a la meseta superior donde se ubica la fortaleza.
Existe un camino habilitado que rodea la falda del cerro, ideal para un paseo histórico y paisajístico.
El acceso se realiza desde el propio municipio de Peñas de San Pedro, perfectamente señalizado.
Acceso gratuito.
Fortificaciones
Siglo XII
El castillo de Peñas de San Pedro se alza sobre la peña del Castillo, un enorme bloque rocoso que domina el municipio homónimo, al sur de la ciudad de Albacete. Su emplazamiento, prácticamente inaccesible por cualquiera de sus caras, explica su importancia estratégica y defensiva a lo largo de la historia.
Durante la Edad Media fue uno de los enclaves más importantes de la taifa de Murcia, pasando a manos cristianas en el siglo XIII tras una expedición liderada por Alfonso VIII. A partir de entonces, el castillo y su población vivieron distintas etapas de auge y declive hasta el abandono progresivo de la meseta fortificada y el traslado del núcleo urbano al valle inferior.
Una fortaleza suspendida sobre la roca y un horizonte infinito.
No se trata de un castillo convencional, sino de un cerro completamente amurallado, con más de un kilómetro de muralla, que albergó en su interior viviendas, cuarteles, almacenes, aljibes e incluso una iglesia. Hoy, sus restos permiten comprender la magnitud de este asentamiento fortificado.
Aún más impactante que los restos del castillo es la peña sobre la que se asienta. Desde la meseta superior se disfrutan vistas panorámicas excepcionales sobre:
La llanura de Albacete
Las primeras estribaciones de la sierra
El propio casco urbano de Peñas de San Pedro
Un lugar perfecto para disfrutar del paisaje, la fotografía y el atardecer.
La piedra áspera de los muros y la roca natural.
Las primeras evidencias arqueológicas del cerro se remontan al Bronce Final, en los primeros siglos del primer milenio a. C., con continuidad de poblamiento en época ibérica. Sin embargo, su etapa de mayor relevancia llega en la Edad Media, cuando se consolida como fortaleza islámica y núcleo defensivo clave.
Tras la conquista cristiana en el siglo XIII, el enclave dependió durante siglos de Alcaraz, sufriendo altibajos poblacionales debido a las duras condiciones de vida en la meseta. En 1537, Peñas de San Pedro alcanzó el título de villa concedido por Carlos I, lo que impulsó el traslado definitivo de la población al emplazamiento actual.
En el siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, el castillo fue reutilizado como acuartelamiento militar. Un episodio especialmente curioso fue la explosión del polvorín instalado en la antigua iglesia, provocada por el impacto de un rayo en 1810, que causó graves daños en el conjunto y en el pueblo.
El silencio solo roto por el viento en lo alto de la peña.
A mediados del siglo XIX el recinto fue desmilitarizado y pasó a manos privadas, hasta que en el año 2000 fue recuperado como bien cultural público, iniciándose trabajos de restauración y excavaciones arqueológicas que continúan aportando nuevos datos. Hoy en día puede verse: