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Cuando Sigüenza se queda a oscuras, la tradición toma la palabra. La Procesión de los Faroles transforma las calles medievales en un río de luz, silencio y devoción que avanza al ritmo pausado de la historia.
Sigüenza, Guadalajara
La Procesión de los Faroles se celebra dentro de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Mayor. Su rasgo más característico es la iluminación exclusiva mediante faroles de papel, muchos de ellos decorados de forma artesanal por vecinos y familias. Durante el recorrido, se apagan las luces públicas, lo que convierte la procesión en una experiencia sensorial única, donde el protagonismo absoluto es de la luz tenue, el recogimiento y el patrimonio monumental de Sigüenza.
La ciudad medieval iluminada solo por faroles crea una estampa mágica difícil de olvidar.
El cortejo parte habitualmente de la catedral de Sigüenza y recorre las principales calles del casco histórico, atravesando plazas y rincones medievales que, bajo la luz de los faroles, parecen suspendidos en el tiempo. La Virgen de la Mayor avanza acompañada por autoridades, cofrades, vecinos y visitantes, todos integrados en un ambiente de respeto y emoción compartida.
El silencio solo se rompe por el sonido de los pasos y los cantos religiosos, reforzando una vivencia que combina fe, estética y tradición. Para muchos asistentes, esta procesión es uno de esos recuerdos que se guardan con cuidado… como un farol encendido en la memoria.
El silencio, los cantos y el eco de los pasos convierten la procesión en una experiencia casi hipnótica.
La Procesión de los Faroles no es un espectáculo ruidoso ni multitudinario en el sentido convencional, sino una celebración pausada y profundamente simbólica. La preparación de los faroles, la participación intergeneracional y el respeto por el entorno histórico refuerzan su carácter auténtico. Es una cita muy apreciada tanto por los seguntinos como por quienes descubren Sigüenza por primera vez y entienden, al verla, que aquí la tradición no se representa: se vive.
El farol en las manos, ligero y frágil, conecta al participante con la tradición.
La imagen es del s. XIII, y sale en una carroza adornada con flores, seguida de cinco misterios elaborados en metal y cristal, sobre las andas portadas a hombros por los fieles.
En la Procesión de los Faroles, Fiesta de Interés Turístico Regional, la imagen de la Virgen de la Mayor es portada en una floreada carroza alumbrada por un monumental rosario de faroles (que fue realizado en 1926 en los talleres Quintana, en Zaragoza), a modo de antorchas, con cinco misterios del Rosario realizados en cristal y metal transportados a hombros, cinco padresnuestros, 50 avemarías y la letanía.