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Arco de ladrillo y piedra en una plaza urbana con cielo nublado.

Arco de Ugena

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  • Gratuito

El último vestigio conservado de la muralla medieval de Illescas. Un testigo silencioso de la Illescas medieval que marcaba el acceso a la villa y el control del territorio.

Arco histórico de ladrillo en una rotonda con peatones y contenedores.

Illescas, Toledo

Más detalles

  • Visita libre

  • Mudéjar

  • Siglo XI

  • Fortificaciones

Sobre este lugar

El Arco de Ugena, también conocido como Puerta de Ugena, es el único resto conservado del antiguo recinto amurallado que protegía la villa de Illescas durante la Edad Media. Su origen se sitúa en el siglo XI, en el contexto de la reconquista cristiana de la zona por el rey Alfonso VI en el año 1085.

Esta puerta formaba parte de un sistema defensivo que incluía cinco accesos principales y que permitía tanto la protección de la población como el control fiscal de personas y mercancías que accedían a la villa.

Vista

La sobriedad de sus arcos medievales integrados en el entorno urbano actual.

 

Tras la recuperación de Illescas para la cristiandad, Alfonso VI impulsó la repoblación y fortificación del núcleo urbano mediante una muralla de aproximadamente 2.300 metros de perímetro, reforzada con torres defensivas y varias puertas monumentales. La Puerta de Ugena era una de las principales entradas al recinto.

A lo largo de los siglos, las murallas sufrieron importantes daños como consecuencia de conflictos históricos, entre ellos las luchas de Álvaro de Luna, la Guerra de las Comunidades y la Guerra de la Independencia. En el siglo XVIII apenas quedaban restos visibles del recinto fortificado. El aspecto actual del Arco de Ugena es resultado de una restauración llevada a cabo en 1995.

Tacto

La aspereza de la mampostería y el ladrillo centenarios.

Detalles adicionales

El Arco presenta una planta cuadrada abierta por dos arcos: uno apuntado orientado al norte y otro de medio punto orientado al sur, hacia el interior de la villa. Los lados este y oeste permanecen cerrados. Está construido en mampostería de piedra caliza y ladrillo, materiales habituales en la arquitectura mudéjar de la zona.

Originalmente contaba con una bóveda interior y un adarve o paseo de ronda para la guardia, elementos hoy desaparecidos. Sus dimensiones aproximadas son 5,60 x 8,70 metros, con muros de 1,30 metros de espesor y una altura media de 5,50 metros.

Ideal para completar un recorrido por el casco histórico de Illescas

Información destacada

  • Único resto conservado de la muralla medieval

  • Construcción atribuida a Alfonso VI

  • Ejemplo de arquitectura mudéjar

  • Restaurado en 1995