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Elevándose con elegancia sobre el perfil urbano de La Puebla de Montalbán, la Torre de San Miguel es uno de los grandes iconos patrimoniales de la villa, testigo silencioso de la iglesia desaparecida a la que dio servicio durante siglos.
La Puebla de Montalbán, Toledo
C. Grillo, 45516 La Puebla de Montalbán, Toledo
Acceso exterior libre.
Acceso exterior gratuito.
Visita libre
Renacimiento
Siglo XVII
Arquitectura religiosa
La Torre de San Miguel es una construcción renacentista levantada en 1604 por el maestro Cristóbal Ortiz en uno de los puntos más altos del casco urbano. Originalmente formó parte de la iglesia de San Miguel, hoy desaparecida, y fue concebida como campanario para que el sonido de sus campanas pudiera escucharse a gran distancia.
Su imponente presencia y esbeltez la han convertido con el paso del tiempo en el monumento más representativo de La Puebla de Montalbán.
La torre domina el paisaje urbano con su silueta estilizada y su elegante juego de ladrillo y sillería.
La torre presenta planta cuadrada y se articula en cuatro cuerpos superpuestos, separados por líneas de imposta. El primero está construido con mampostería, ladrillo y sillería, utilizando sillares almohadillados en las esquinas, mientras que los cuerpos superiores emplean exclusivamente el ladrillo, en un estilo que ha sido definido como mudéjar renaciente.
Cada uno de sus cuatro lados cuenta con un vano en cada altura, destinándose el cuerpo superior al campanario. El conjunto se cubre con un tejado a cuatro aguas con teja curva, rematado por una cornisa de ladrillo dispuesta de forma escalonada con motivos anacelados.
La textura del ladrillo y la piedra transmiten la solidez y el oficio de la arquitectura tradicional.
La torre se alza sobre un basamento compuesto de mampuesto, ladrillo y sillería. En la fachada oeste se abre un arco de medio punto, hoy cegado, realizado en sillería almohadillada, bajo el cual se dispuso una pequeña puerta de acceso.
Los vanos del segundo y tercer cuerpo se enmarcan con pequeños elementos arquitectónicos formados por pilastras y frontón triangular, mientras que el cuarto cuerpo presenta arcos de medio punto, reforzando su función como campanario.
El recuerdo del sonido de las campanas evoca la vida cotidiana y religiosa de la villa a lo largo de los siglos.
La Torre de San Miguel alcanza una altura total de 32 metros desde la base hasta el vértice de la cubierta. El cuadrilátero de su base mide 7,60 metros de lado y el grosor de los muros disminuye progresivamente a medida que se asciende: desde los 1,50 metros del primer cuerpo hasta los 1,16 metros del tercero y último.
Este equilibrio constructivo, unido a su ubicación estratégica, dota a la torre de una gran sensación de verticalidad y monumentalidad, convirtiéndola en un hito visual que identifica a la villa desde la distancia.