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Membrilla es un municipio que combina historia, arquitectura y naturaleza. Su centro histórico, dominado por la Iglesia de Santiago el Mayor y la Torre del Reloj, conserva el alma de los pueblos antiguos. Muy cerca, el paraje de El Peral ofrece un respiro verde entre aguas termales romanas, árboles y senderos, uniendo pasado y bienestar en pleno corazón de La Mancha.
Membrilla, Ciudad Real
Miércoles de 9:00 a 14:00h en Paseos del Espino
Los orígenes de Membrilla se remontan a la colonia griega Marmaria, antecedente de los primeros asentamientos prerromanos. En el siglo XIII, tras la Reconquista, pasó a formar parte de los dominios de la Orden de Santiago dentro del Campo de Montiel. Su patrimonio refleja siglos de evolución, desde el Castillo del Tocón, hoy transformado en la Ermita de la Virgen del Espino, hasta los templos barrocos y conventos que dieron forma a su identidad espiritual y cultural.
Degusta platos de la cocina manchega tradicional: gachas, pisto, asadillo, queso curado y vinos tintos locales.
El perfil urbano de Membrilla se distingue por su trazado llano, sus calles empedradas y las fachadas encaladas que evocan la tradición manchega. La Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor, del siglo XV, con portadas góticas y barrocas, es una de las joyas más notables de su conjunto histórico, junto con la Torre del Reloj, símbolo visual del pueblo. Otros lugares destacados son el Convento de las Concepcionistas Franciscanas (siglo XVII) y la Iglesia de San Juan Bautista, ambas piezas clave de su legado arquitectónico.
En las afueras, el Paraje Natural de El Peral conserva restos de baños termales de origen romano y una zona arbolada perfecta para el descanso y el paseo. Además, la Ruta del Quijote atraviesa el municipio con un recorrido de 14 km entre paisajes rurales, caminos de viñedo y arquitectura tradicional .Y otro detalle literario, Lope de Vega situó en esta población una de sus obras.
En el paraje natural de El Peral, el aire se llena de fragancias vegetales y minerales, evocando las antiguas termas romanas y el frescor de sus aguas.
Membrilla es un pueblo que vive de cara al campo. Sus gentes mantienen el carácter hospitalario de La Mancha, y su vida cotidiana gira en torno a las plazas, las ermitas y los talleres artesanales. La gastronomía local es un reflejo de su historia agrícola: guisos de caza, migas manchegas, pisto y vino con Denominación de Origen La Mancha, elaborados en bodegas cooperativas que conservan la esencia de los antiguos lagares.
El visitante puede recorrer sus calles sin prisa, disfrutar de las vistas desde la Torre del Reloj o sumergirse en las aguas del Peral, donde la naturaleza susurra historias antiguas.
Pasea por el centro histórico y contempla la Iglesia de San Juan Bautista y la Torre del Reloj, con vistas panorámicas que te conectan con siglos de historia.
El río Azuer, que atraviesa su término municipal, vertebra un territorio fértil donde los cultivos de cereal, vid y olivo definen el paisaje. Alrededor del cauce se extienden senderos perfectos para caminatas y cicloturismo, conectando los principales enclaves históricos con rincones naturales.
Cada monumento cuenta una parte del relato de Membrilla: el Castillo del Tocón, fortaleza medieval transformada en santuario mariano; el Convento de las Concepcionistas, refugio de fe barroca; y la Iglesia de Santiago, símbolo de la identidad local. A todo ello se suma la calidez de sus festividades, especialmente la dedicada a la Virgen del Espino, que llena de vida las calles y plazas durante el verano.