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A orillas del río Záncara y el arroyo del Cuende, Huerta de la Obispalía se alza sobre una colina que domina el paisaje de la Alcarria conquense. Este pequeño pueblo conserva el alma de su pasado medieval y un entorno natural que invita al paseo tranquilo. Su castillo árabe, su iglesia renacentista y las ermitas excavadas en la roca se mezclan con tradiciones vivas como la romería de la Virgen de la Fuensanta, una celebración que une devoción y paisaje.
Huerta de la Obispalía, Cuenca
Menos de 1.000 habitantes
El origen de Huerta de la Obispalía se remonta a la Edad Media, cuando pertenecía al señorío eclesiástico de Cuenca, de donde toma su nombre. El castillo de origen árabe del siglo XII, hoy en ruinas y de propiedad privada, fue parte del sistema defensivo de la zona. En el corazón del pueblo se alza la iglesia parroquial del siglo XVI, de estilo renacentista con elementos góticos visibles en sus contrafuertes y ventana abocinada.
El conjunto urbano mantiene su trazado tradicional, con calles de piedra y fuentes centenarias como la Fuente Vieja (1818). También destacan la Ermita de San Roque, excavada en la roca con un singular arco de herradura, y otras ermitas como las de San Mamés y la Fuensanta, vinculadas a las devociones locales.
Disfruta con la vista el mar de girasoles que rodea Huerta de la Obispalía en verano, junto al perfil del castillo y la iglesia que se miran desde el cerro. Naturaleza y patrimonio se funden en una postal inolvidable.
Huerta de la Obispalía ofrece a la persona visitante un recorrido histórico y sensorial. En lo alto del cerro, los restos del castillo medieval dominan la vista del valle del Záncara, mientras la iglesia renacentista aporta serenidad y equilibrio al paisaje. Los caminos que bordean el pueblo conducen a parajes rurales donde el trigo, la cebada y los girasoles marcan el ritmo de las estaciones.
Cada mes de septiembre, el pueblo celebra su romería en honor a la Virgen de la Fuensanta, una de sus fiestas más queridas. Los vecinos recorren los campos en procesión hasta la ermita que guarda la imagen de la Virgen, acompañados de cánticos, rezos y el aroma de los panes con anís que se reparten en comunidad. Este evento simboliza la unión de la fe y la tierra que define la identidad local.
Prueba los guisos locales acompañados de vino de la comarca y la tradicional zurra de las fiestas, junto al rollo de pan con anís que celebra la fraternidad de la romería.
El paisaje de Huerta de la Obispalía combina la serenidad de los campos de cereal con la fuerza visual del cerro donde se alzan el castillo y la iglesia. Los visitantes pueden disfrutar de senderos que discurren junto al río Záncara y el arroyo del Cuende, ideales para paseos fotográficos y observación de aves. El entorno rural conserva su autenticidad y ofrece un refugio de tranquilidad muy próximo a Cuenca capital.
Siente la textura del muro de la iglesia renacentista, la piedra erosionada del castillo y la roca natural de la Ermita de San Roque, testigos silenciosos de siglos de historia.
El valor patrimonial de Huerta de la Obispalía reside tanto en sus monumentos como en su atmósfera pausada. La visita al castillo, aunque solo conserva restos, permite imaginar la historia defensiva de la comarca, mientras que la Fuente Vieja o las ermitas rurales evocan el día a día de generaciones pasadas. El pueblo se integra en las rutas de patrimonio medieval de Cuenca y es un punto ideal para explorar la Alcarria conquense, con lugares cercanos como Huete, Gascueña o Torrejoncillo del Rey.
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