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Vista de Priego y mimbre secando al sol

Priego

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El aire limpio y puro de este rincón conquense es solo una muestra del encanto rural y natural que descubrimos en Priego. El pueblo, puerta de entrada a la Serranía de Cuenca desde la Alcarria, se asoma a las aguas del río Escabas que ha labrado unas espectaculares hoces. Al impresionante entorno natural se unen un rico patrimonio monumental, una arraigada tradición alfarera y una sabrosa y popular gastronomía.

Vista del estrecho de Priego

Priego, Cuenca

Sobre este lugar

El paseo por las calles empedradas de este pequeño pero encantador pueblo nos permite descubrir siglos de historia, asomarnos a las vertiginosas paredes de las hoces del río Escabas y al espectacular estrecho que las aguas han labrado durante millones de años, disfrutar de sus fogones y visitar los talleres artesanos que mantienen una larga tradición alfarera.

El pasado de Priego se refleja en un conjunto de edificios civiles, religiosos y casonas que descubrimos en nuestro deambular tranquilo y sosegado por el casco urbano. En la plaza de los Condes de Priego, ideal para comenzar nuestro recorrido, se levanta el palacio del mismo nombre, sede del Ayuntamiento, construido en el siglo XVI, y casas blasonadas con bellas portadas que nos dan una idea del ambiente cortesano que vivió la localidad durante los siglos XVI y XVII. Muy cerca, la Iglesia de San Nicolás de Bari se levanta con su impresionante torre renacentista que se eleva hasta los 32 metros; y a unos metros nos topamos con el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, albergue de pobres fundado en 1525. Callejeando por el sinuoso trazado de calles estrechas y plazoletas escondidas podemos descubrir casas nobiliarias como las que se conservan la calle Larga, en la de la Loma o en la calle de la Cruz; o las llamadas Casas de la Inquisición, una serie de edificios vinculados al Santo Oficio. El pueblo conserva también restos de los recintos amurallados, como la Puerta de Molina, por donde llegaban los viajeros procedentes de Molina de Aragón.

Pero eso no es todo, la pujanza económica y política de la localidad se refleja también en los conventos de la Encarnación, fundado por agustinos; el de Nuestra Señora del Rosal, a dos kilómetros del pueblo, donde, según la tradición, se apareció la Virgen junto a un rosal que estaba en un extremo del patio de la entrada, y que siempre se mantenía verde con hojas en invierno; y el Convento de San Miguel de las Victorias en un entorno privilegiado rodeado de un impresionante pinar. En los límites del casco urbano se levanta el Torreón de Despeñaperros, el edificio más antiguo de Priego, de origen árabe, y que ofrece unas vistas panorámicas que roban el aliento. 

Vistas

Desde lo alto, asomándote a los miradoas, los profundos cañones de roca caliza del río Escabas se abren como una herida antigua en la tierra; aquí el tiempo ha esculpido silenciosamente abismos de vértigo y belleza salvaje.

Naturaleza

Rodeado de montañas, bosques y de los cursos de los ríos Escabas, Trabaque y Guadiela, Priego es un destino perfecto para los amantes de la naturaleza y la práctica deportiva al aire libre. Desde las ruinas de la ermita románica de San Roque podemos pasear hasta el puente de Allende de origen medieval. Por aquí pasan algunas de las rutas más espectaculares que recorren el Estrecho de Priego, un paraje natural de gran belleza con paredes de caliza que alcanzan los 400 metros de altura. Una de las aventuras para todas las edades que ofrece son las vías ferratas que nos permiten disfrutar con toda seguridad de una experiencia inolvidable. Senderismo y bici de montaña completan una oferta destinada a los amantes de los deportes de aventura con el agua, los miradores y las verticales hoces como escenario.

Texturas

Las que se sienten bajo las manos y los dedos,  rugosas o suaves, porosas, al modelar el barro y la arcilla de los productos de cerámica de los tornos de sus talleres.

Tradición artesana

En Priego se respira tradición artesana. La localidad ha sido, y es hoy, uno de los principales focos de la alfarería conquense. No estaría completa la visita sin acercarse a alguno de los talleres alfareros que todavía permanecen activos y que desarrollan actividades para todas las edades para conocer, disfrutar, “mancharse” y sentir la magia del barro entre tus dedos. La comarca es también conocida por el mimbre y la labor artesana ligada a este cultivo. El colorido de los campos rojizos del mimbre maduro es uno de los atractivos de la zona. Cestería, sillones, biombos y multitud de utensilios salen de los talleres que manipulan esta fibra natural.

El Museo de Etnografía y Artes Populares, en la calle de la Cruz, que en su día fue vivienda del comisario de la Inquisición, profundiza en las raíces de lo popular y en la vida cotidiana de las gentes de la comarca; además de alfarería y mimbre, ofrece una visión de la producción de mantas de lana que se fabricaron en Priego desde mediados del siglo XIX hasta el último tercio del siglo XX, y de la vida de los gancheros, uno de los oficios tradicionales del Alto Tajo, que conducían las maderadas de pinos desde la Serranía de Cuenca a través de los ríos hasta los lugares de saca.

Plaza de los Condes de Priego

Información destacada

  • Ubicación: Puerta de entrada a la Serranía de Cuenca.
  • Patrimonio: Palacio de los Condes de Priego / Iglesia de San Nicolás de Bari / Convento de San Miguel de las Victorias / Torreón de Despeñaperros.
  • Naturaleza: Estrecho de Priego.
  • Actividades: Vías ferrata / Talleres de alfarería.

Maximiza tus sentidos: descubre, saborea, experimenta cada rincón