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En la inmensidad de la Mancha conquense, Santa María del Campo Rus conserva el alma rural de Castilla-La Mancha. Sus amplias calles, casonas blasonadas y templos de piedra evocan siglos de historia. Entre ermitas, museos y jardines, el visitante descubre un pueblo sereno, donde el legado del poeta Jorge Manrique y el paisaje manchego se entrelazan en una experiencia auténtica y pausada.
Santa María del Campo Rus, Cuenca
Menos de 1.000 habitantes
La Mancha
Santa María del Campo Rus se encuentra en la comarca de la Mancha Baja Conquense, al sur de la provincia de Cuenca, con una altitud de 796 metros sobre el nivel del mar. Esta villa agrícola y tranquila mantiene viva la esencia manchega en su arquitectura tradicional y en su forma de vida, marcada por los ritmos del campo y las estaciones.
Entre sus principales atractivos turísticos destacan la Ermita de Nuestra Señora del Amparo, que antaño fue hospital de sangre durante las guerras y hoy luce como un hermoso espacio ajardinado; la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, situada en la Plaza Mayor y construida en 1960; y los restos del Convento de los Trinitarios, del siglo XVIII.
También merece una visita la casa blasonada donde falleció el poeta Jorge Manrique, que alberga el Museo-Centro de Estudios Manriqueño, espacio dedicado a su figura y a la literatura castellana. Sus calles amplias y sus casonas de piedra, con balcones de madera y portones antiguos, invitan al paseo sosegado y a la contemplación de su patrimonio cotidiano.
Deja que la voz de la historia te envuelva entre documentos, poemas y objetos que evocan al poeta Jorge Manrique, en un espacio donde la palabra cobra vida y la memoria se hace presente.
Pasear por Santa María del Campo Rus es recorrer un pueblo de luz y horizontes amplios, donde la calma del paisaje manchego se funde con el murmullo del viento entre los olivares y los campos de cereal. El entorno ofrece varias rutas de senderismo y ciclismo que permiten disfrutar de la naturaleza y del pasado rural, entre caminos que conducen a ermitas, antiguos molinos y tramos del río Santa María.
La vida local gira en torno a las tradiciones, las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario y las actividades culturales del Museo Manriqueño. La hospitalidad de sus vecinos, junto con la riqueza gastronómica de la zona (quesos, vinos, pisto, migas y gachas manchegas), convierten la visita en una experiencia sensorial completa.
Prueba los quesos elaborados en la comarca, con sabores intensos y textura cremosa, acompañados de vino de La Mancha y pan artesanal.
La persona visitante encontrará en Santa María del Campo Rus la serenidad y el carácter propio de la Mancha. Sus amplias calles, su patrimonio religioso y civil, y su entorno natural lo convierten en un destino perfecto para quienes buscan un turismo tranquilo y con alma. La Ermita del Amparo, con su jardín cuidado, ofrece un rincón de descanso y belleza; mientras que el Museo Manriqueño invita a descubrir la historia literaria y humana de un pueblo que rinde homenaje a la poesía y al arte.
Además, los restos del Convento de los Trinitarios y las antiguas casonas blasonadas recuerdan la prosperidad de otros tiempos. Cada piedra, cada balcón y cada rincón narran siglos de tradición manchega.
Respira el aire limpio de la llanura y los aromas del tomillo, la lavanda y la hierba fresca en primavera. El olor a pan recién hecho y a leña en invierno completa la experiencia sensorial.
Rutas naturales y culturales conectan Santa María del Campo Rus con municipios cercanos como San Clemente, Belmonte o Castillo de Garcimuñoz, todos ellos ricos en patrimonio histórico. Desde la Plaza Mayor parten caminos que conducen al campo abierto, donde la vista se pierde entre trigales, viñedos y caminos rurales.
En primavera, los alrededores florecen y desprenden un aroma inconfundible de tomillo, romero y tierra húmeda. En otoño, el pueblo se llena de matices dorados, ideales para recorrerlo con calma y disfrutar de su gastronomía local o del silencio de la llanura.
Ermita de Nuestra Señora del Amparo: antiguo hospital de sangre, hoy transformado en un bello espacio ajardinado.
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción: construida en 1960, punto central de la vida religiosa local.
Casa blasonada y Museo-Centro de Estudios Manriqueño: dedicada al poeta Jorge Manrique.
Restos del Convento de los Trinitarios (siglo XVIII).
Rutas de senderismo y ciclismo: caminos que recorren el entorno natural del río Santa María y las vegas agrícolas.
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