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Vista panorámica de núcleo urbano con tejados y colinas al fondo

Campillo de Dueñas

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En lo alto de la Sierra de Caldereros y custodiado por parajes que parecen obra de un escultor caprichoso, Campillo de Dueñas es un refugio perfecto para quienes buscan autenticidad, silencio y patrimonio. Aquí, cada piedra tiene historia… y algunas incluso han salido en televisión.

Fortaleza de piedra sobre afloramiento rocoso en paisaje abierto

Campillo de Dueñas, Guadalajara

Más detalles

  • Menos de 1.000 habitantes

  • Señorío de Molina-Alto Tajo

Sobre este lugar

Campillo de Dueñas conserva la esencia de los pequeños municipios del Señorío de Molina: calles tranquilas, horizontes amplios y un legado histórico que se reconoce a primera vista. El Castillo de Zafra, construido entre los siglos X y XI sobre un farallón imposible, es su sello de identidad. La arquitectura tradicional del pueblo convive con la iglesia barroca del siglo XVII, la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, y los característicos pairones, pináculos de piedra que guiaban al caminante y simbolizan la religiosidad de la zona.

 

A su alrededor, la naturaleza marca el ritmo. Las formaciones de la Sierra de Caldereros son ideales para el senderismo, mientras que lugares como La Vega (a 1.250 m de altitud) o la Laguna Honda permiten observar fauna, flora y aves acuáticas.

Vista

Las murallas rojas del castillo de Zafra recortadas sobre la Sierra de Caldereros forman una de las estampas más icónicas de Guadalajara. Desde su base, el paisaje rural y la línea quebrada de la sierra componen una vista que parece recién salida de un libro de leyendas.

El municipio hunde sus raíces en los tiempos medievales del Señorío de Molina, un territorio fronterizo que dejó huella en su arquitectura y su organización. El paisaje circundante es tan variado como sorprendente: cortados rocosos, lomas de encinares, barrancos profundos y humedales escondidos que rompen la monotonía del altiplano.

 

El Castillo de Zafra, de origen islámico y posteriormente cristianizado, destaca por su integración absoluta en la roca. No solo es un hito histórico, también un icono audiovisual que atrajo rodajes internacionales, como el de la serie Juego de Tronos. Los pairones (cinco en total) jalonan caminos y entradas al pueblo, recordando la antigua jurisdicción del señorío.

 

La naturaleza acompaña: el Barranco de la Hoz, cercano al municipio, ofrece rutas, miradores y ecos de agua; la Laguna Honda, tranquila y silenciosa, es un punto magnífico para la observación de aves; y la subida hacia La Vega regala una panorámica que vale cada paso.

Oído

El rumor del agua encajonada entre los cortados del barranco de la Hoz, mezclado con el canto de aves de ribera, crea una banda sonora natural que invita a respirar hondo y bajar pulsaciones.

Detalles adicionales

Campillo de Dueñas combina patrimonio, paisaje y autenticidad rural sin artificios. Su iglesia parroquial del siglo XVII conserva un altar mayor barroco de gran valor artístico; la Ermita de la Antigua continúa siendo centro festivo y devocional; y los pairones aportan matices únicos al recorrido por sus alrededores.

Gusto

Cordero asado, migas ruleras, caldereta y productos artesanos como quesos y miel ponen sabor a la visita. La cocina aquí es sencilla, rotunda y honesta… lo justo para reponer fuerzas tras la ruta.

La experiencia se completa con un entorno perfecto para senderistas y amantes de la naturaleza. La Sierra de Caldereros es un paraíso de jarales, encinares y formaciones rocosas insólitas. La Laguna Honda, por su parte, permite disfrutar de la biodiversidad de aves acuáticas en un ambiente sereno. Las tradiciones ganaderas siguen estando presentes, otorgando al pueblo un carácter cálido y genuino.

 

Campillo de Dueñas forma parte además de la red de astroturismo en la provincia de Guadalajara.

Maximiza tus sentidos: descubre, saborea, experimenta cada rincón