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,Tradición centenaria a orillas del Cigüela Más de 100 años elaborando vino en el corazón de La Mancha, con viñedos propios a 625 metros de altitud y suelos calizos ideales para la vid.
Aparcamiento
Villarta de San Juan, Ciudad Real
C/ Nuestra Señora de la Paz, 9 - Villarta de San Juan, Ciudad Real
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En la orilla sur del río Cigüela, sobre uno de los mayores acuíferos de la península y a más de 600 metros de altitud, Bodegas Isla cultiva desde hace más de un siglo el arte de transformar la uva manchega en vinos con identidad propia.
Bodegas Isla nació a principios del siglo XX de la mano de Don Francisco Isla Molina, quien supo ver en las tierras calizas de Villarta de San Juan unas condiciones excepcionales para el cultivo de la vid. Desde entonces, generación tras generación, la familia Isla ha mantenido viva la tradición vitivinícola, adaptándose a los avances técnicos sin renunciar al saber hacer heredado.
Un mar de viñedos bajo el cielo abierto de La Mancha, donde el verde intenso de las cepas contrasta con la tierra blanca y pedregosa.
La bodega se asienta en un entorno privilegiado caracterizado por inviernos fríos, veranos secos y calurosos —con temperaturas que pueden superar los 40ºC—, escasas precipitaciones anuales en torno a los 300-350 litros y más de 2.500 horas de sol al año. Estas condiciones, junto con la altitud de 625 metros, favorecen una maduración equilibrada de la uva.
Bodegas Isla cuenta con aproximadamente 200 hectáreas de viñedo propio, principalmente en la finca Monte Milla, auténtico corazón de sus vinos, además de gestionar la producción de otras 500 hectáreas pertenecientes a agricultores locales. Entre las variedades cultivadas destacan Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Garnacha Tintorera, Airén y Parellada.
Los suelos pedregosos y calizos, pobres y alcalinos, permiten que las raíces profundicen en busca de nutrientes, aportando carácter y expresividad a los vinos. Parte de la producción está certificada como ecológica, con prácticas respetuosas que evitan el uso de pesticidas y herbicidas químicos.
La intensidad y equilibrio de un vino manchego que expresa la fuerza del sol, la mineralidad del suelo y la tradición centenaria de la familia Isla.
En sus instalaciones conviven antiguas naves con vigas de madera de finales del siglo XIX y modernas tecnologías como depósitos vinificadores automáticos, control de temperatura en fermentación, filtración tangencial, estabilización por frío y barricas de roble para la crianza. Esta combinación de tradición y modernidad define el estilo de la bodega y su apuesta por la calidad.
Aromas a fruta madura, especias y notas tostadas que emergen al descorchar una botella recién abierta.
La bodega mantiene un fuerte compromiso con el tejido económico local, colaborando con decenas de viticultores de la zona y contribuyendo a la sostenibilidad agrícola de la comarca. Su ubicación estratégica, próxima al río Cigüela, aporta una ligera templanza primaveral que reduce el riesgo de heladas tardías, favoreciendo el desarrollo óptimo de la viña.