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Cuando el sol empieza a caer y el morado lo invade todo, la música suena diferente. En Brihuega, la lavanda marca el ritmo del verano.

Puesto artesanal decorado con flores secas.

Sobre la experiencia

El origen del festival está ligado al auge del cultivo de la lavanda en la comarca de la Alcarria y a la proyección turística de Brihuega como referente nacional de este paisaje floral. Con el paso de los años, el evento ha evolucionado hacia un formato cultural de alto nivel, combinando naturaleza, música, gastronomía y turismo sostenible.

Vista

Un mar violeta que se extiende hasta el horizonte bajo la luz dorada del ocaso.

La experiencia comienza mucho antes de que suene la primera nota. El acceso a los campos, el paseo entre hileras de lavanda y la espera del atardecer forman parte esencial del ritual. La organización cuida especialmente la iluminación, el sonido y la integración del escenario en el paisaje, logrando un equilibrio entre espectáculo y respeto por el entorno natural.

El festival suele celebrarse en varios días consecutivos, con distintos conciertos y propuestas gastronómicas. La lavanda no solo se contempla: se huele, se fotografía y se vive. Todo ello convierte el evento en un plan ideal tanto para amantes de la música como para viajeros que buscan experiencias diferentes, tranquilas y memorables, lejos del ruido… salvo el de los aplausos.

Oído

Música en directo que se funde con el silencio del campo y el murmullo del público.

Olfato

Lavanda en plena floración: intensa, fresca y absolutamente envolvente.