Cargando...
Dale un nombre a tu nueva lista de favoritos que te ayude a identificarla fácilmente.
Por ejemplo: "Planes de fin de semana en Castilla-La Mancha", "Paisajes naturales", "Rutas gastronómicas"... o cualquier nombre que se ajuste a tus planes.
Entre vides y olivos, el santuario de Villajos guarda la memoria espiritual de Campo de Criptana. Un santuario ligado al origen medieval de Campo de Criptana y a la devoción de todo un pueblo.
Campo de Criptana, Ciudad Real
A 4 kilómetros del núcleo urbano de Campo de Criptana. Carretera CM-3105, en la intersección que la une con la CM-310, dirección Miguel Esteban.
MARTES CERRADO
Horario de invierno
9:00h – 14:00h 15:30h – 18:00h
Horario de verano
9:00h – 14:00h 16:00h – 20:00h
Visita gratuita.
Siglo XVI
Servicios religiosos
Visita libre
Religioso
Arquitectura religiosa
Un santuario cargado de historia, un interior de cuidada arquitectura, el Pozo de Nieve y un entorno rural que invita al paseo tranquilo. El origen del Santuario del Cristo de Villajos se relaciona con la antigua población medieval de Villajos, cuyos habitantes se trasladaron durante el siglo XIV al núcleo que daría lugar a Campo de Criptana. A partir de entonces, el enclave quedó progresivamente abandonado, aunque su ermita mantuvo el culto y la memoria del antiguo asentamiento.
La silueta blanca de la ermita emergiendo entre campos manchegos.
La primera reconstrucción documentada del santuario tuvo lugar en 1568, impulsada por la Orden de Santiago, bajo cuya jurisdicción se encontraba el territorio. Posteriormente, en 1663, se acometió una importante reedificación siguiendo los cánones del estilo barroco, dotando al edificio de una mayor monumentalidad. A lo largo de su historia, la ermita ha sufrido graves daños y saqueos en dos momentos clave: durante la Guerra de la Independencia y, de forma especialmente destructiva, en la Guerra Civil, tras la cual fue nuevamente reconstruida gracias a la implicación directa de los vecinos de Campo de Criptana.
El exterior del edificio fue remodelado a comienzos de la década de 1980, con la intención de conferirle un aspecto de inspiración románica. No obstante, es el interior el que concentra el mayor interés arquitectónico. La nave longitudinal se cubre con bóveda de cañón con lunetos y falsos ventanales que aportan ritmo y profundidad al espacio. El crucero presenta en sus extremos tramos de bóveda de cañón, mientras que su parte central se cubre con una cúpula sobre pechinas, configurando un espacio equilibrado y solemne.
El silencio del entorno rural, roto solo por el viento.
Junto a la ermita se conserva un Pozo de Nieve, ejemplo destacado de arquitectura popular destinada al almacenamiento y conservación de hielo para su posterior venta y distribución. Este pozo está documentado desde mediados del siglo XVIII, aunque su construcción podría remontarse a décadas anteriores, y constituye un interesante complemento etnográfico a la visita del santuario.
La frescura de la piedra y la sobriedad del interior.
Durante unas obras realizadas en el exterior del edificio en los años ochenta del siglo XX, se halló empotrada en los muros una talla de la Virgen de Villajos, de estilo románico de transición y datada en torno al año 1300. Esta imagen, anterior a 1575, confirma que el templo estuvo originalmente bajo la advocación de Nuestra Señora de Villajos. En la actualidad, la talla se conserva en la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Campo de Criptana.
La festividad del Cristo de Villajos, celebrada cada 24 de agosto, coincide con las ferias y fiestas patronales de Campo de Criptana, y mantiene viva una devoción que ha atravesado los siglos.
Advocación: Cristo de Villajos, patrón de Campo de Criptana
Primeras referencias: siglo XIV
Reconstrucciones: 1568 y 1663
Elemento singular: Pozo de Nieve anexo