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Ruinas de murallas en lo alto de una colina

Yacimiento íbero de Fuente de la Mota

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En lo alto de la Sierra del Monje, el yacimiento íbero de Fuente de la Mota conserva los restos de una auténtica ciudad fortificada que fue centro económico, minero y comercial antes de la llegada de Roma. Un lugar donde la historia se entiende mejor mirando el paisaje… y subiendo la cuesta con calma.

Restos de viviendas de piedra junto a un árbol solitario

Barchín del Hoyo, Cuenca

Sobre este lugar

El yacimiento ibérico de Fuente de la Mota corresponde a un oppidum ibérico de aproximadamente una hectárea de extensión, con una singular planta octogonal, situado en la cima del cerro conocido como Plaza de Moros. Su posición estratégica permitía el control visual de importantes rutas de comunicación que conectaban el levante peninsular, la Alta Andalucía y el sureste, convirtiéndolo en un enclave clave dentro del territorio ibérico.

 

El asentamiento presenta dos fases principales de ocupación, muy próximas en el tiempo. La primera se remonta al siglo V a. C., mientras que la segunda abarca desde los siglos IV y III a. C. hasta el año 210 a. C., momento en el que la conquista romana provocó un fuerte impacto en la vida del poblado.

vista

Desde la cima del cerro, el paisaje se abre en todas direcciones, permitiendo entender por qué este lugar fue elegido como centro de control territorial.

Tras la llegada de Roma, Fuente de la Mota mantuvo una ocupación residual hasta el cambio de era, ya con un carácter principalmente industrial. Durante su etapa de máximo esplendor, el oppidum actuó como centro rector del territorio, explotando los recursos naturales del entorno, especialmente las minas de hierro y los yacimientos de arcilla, que alimentaron una intensa actividad artesanal y comercial.

 

Su papel como cruce de caminos convirtió a Fuente de la Mota en un auténtico nodo económico, un lugar donde se intercambiaban productos, materias primas e ideas. Vamos, lo que hoy sería un área de servicio… pero con murallas y sin café para llevar.

oído

El viento y los sonidos del entorno natural acompañan la visita, creando una experiencia serena y evocadora.

Detalles adicionales

La visita al yacimiento se complementa con el Centro de Recepción de Visitantes de Fuente de la Mota, ubicado en Barchín del Hoyo. Este espacio cuenta con una sala de aproximadamente 55 m² donde se exponen paneles interpretativos, reproducciones de recipientes cerámicos y se proyecta el documental “Fuente de la Mota. Amanecer y ocaso de los íberos”, que permite comprender la importancia histórica del enclave antes de subir al cerro.

 

Desde el centro, el acceso al yacimiento se realiza en vehículo hasta un aparcamiento situado al pie del cerro, a unos 2,5 kilómetros. El tramo final se completa a pie, con una subida que recompensa el esfuerzo con vistas espectaculares y una lectura clara del paisaje histórico.

tacto

Los restos constructivos permiten sentir la solidez de un asentamiento pensado para durar… y resistir.

El centro de recepción abre de jueves a lunes, en horario de 9:15 a 10:45 h y de 12:15 a 12:45 h, y la estancia media es de unos 30 minutos. En el propio centro pueden adquirirse camisetas relacionadas con el yacimiento, porque la arqueología también puede ser un buen recuerdo de viaje.

 

El Ayuntamiento de Barchín del Hoyo dispone de una amplia plaza para el estacionamiento de turismos, aunque en el caso de autobuses se recomienda la parada situada en la calle Leona Perea. Junto al yacimiento existe un aparcamiento donde los autobuses pueden realizar maniobras de giro con facilidad.

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