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Detalle de mosaico antiguo con inscripción en teselas blancas y negras, parcialmente conservada.

Parque Arqueológico de Carranque

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Visitar el Parque Arqueológico de Carranque es recorrer más de mil quinientos años de historia, desde el esplendor de una gran villa romana hasta su transformación en espacio de culto medieval, todo ello en un entorno que conserva intacta su fuerza simbólica y paisajística.

Pasarela elevada entre columnas de piedra junto a restos arqueológicos al aire libre.

Carranque, Toledo

Sobre este lugar

Conocido arqueológicamente como el yacimiento de Santa María de Abajo de Carranque, el enclave surgió en época altoimperial como una villa destinada a la explotación de los recursos agrícolas del entorno. Con el paso del tiempo, y especialmente durante la Antigüedad tardía, este espacio adquirió una dimensión política y simbólica mucho mayor, configurándose como un importante centro de poder territorial.

 

El momento de mayor esplendor llegó a finales del siglo IV o comienzos del V d. C., cuando se levantó un imponente edificio palacial. Su arquitectura sólida y su exquisita decoración no solo reflejaban la riqueza y el estatus de su propietario, sino que también lo convertían en un auténtico hito visual dentro del paisaje. No era una casa cualquiera: era una declaración de poder, en piedra y mosaico.

Vista

Mosaicos policromados que narran mitos clásicos con una riqueza de detalle sorprendente.

Tras el abandono progresivo del palacio a mediados del siglo V, el lugar no cayó en el olvido. Al contrario, su monumentalidad lo convirtió en un foco de atracción para nuevas ocupaciones. En época visigoda se instaló un edificio de culto cristiano, alrededor del cual se desarrolló una amplia necrópolis, reforzando el carácter simbólico del enclave.

 

Durante el periodo paleoandalusí el solar siguió siendo un referente, aunque también sufrió un intenso expolio de materiales constructivos. Más tarde, tras la conquista cristiana de Toledo en 1085, el lugar pasó a manos eclesiásticas. En el siglo XII se documenta la iglesia de Santa María de Batres, levantada sobre las ruinas del antiguo palacio romano y convertida en monasterio, que aún se mantenía en pie, ya como humilde ermita rural, a finales del siglo XVI.

Oído

El silencio del entorno realza la monumentalidad del palacio y permite imaginar la vida que lo habitó.

Detalles adicionales

El Parque Arqueológico de Carranque atesora los restos de varios edificios fundamentales para comprender la evolución del conjunto. La Casa de Materno, núcleo residencial de la villa altoimperial, muestra una vivienda de planta única asociada a un torcularium, destinado a la producción de aceite y vino, reflejo de una explotación agrícola perfectamente organizada y autosuficiente.

 

El Edificio Palacial destaca como construcción civil de representación, con una cuidada planificación arquitectónica y una decoración de gran calidad, pensada para impresionar tanto a visitantes como a dependientes del territorio. Junto a él se conserva el Mausoleo, concebido como espacio funerario para el propietario de la villa y su familia, reforzando la idea de continuidad entre vida, poder y memoria.

 

Mención especial merecen los mosaicos, auténtica joya del yacimiento. Con una superficie aproximada de 600 metros cuadrados, forman uno de los conjuntos musivarios más importantes de la península Ibérica. Sus escenas mitológicas (con personajes de la Ilíada, representaciones de Neptuno, Diana y Acteón, Hilas y las Ninfas, Píramo y Tisbe, así como bustos de Minerva, Diana y Hércules) convierten la visita en un auténtico paseo por el imaginario simbólico del mundo romano.

Descubierto de manera casual en 1983 por Samuel Iglesias, el yacimiento de Carranque no ha dejado de revelar información clave sobre los cambios sociales, políticos y religiosos que marcaron el final de la Antigüedad. Hoy, el parque permite al visitante comprender cómo un mismo espacio fue adaptándose a nuevas realidades históricas sin perder nunca su condición de lugar central.

 

El recorrido está diseñado para facilitar una experiencia didáctica y envolvente, ideal tanto para quienes se acercan por primera vez al mundo romano como para personas aficionadas a la arqueología que buscan entender los procesos de transformación a largo plazo. Aquí, cada muro tiene varias vidas… y todas merecen ser escuchadas.

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