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El castillo de Alcaraz, hoy convertido en evocador conjunto arqueológico, recuerda al visitante que esta localidad fue durante siglos territorio fronterizo y estratégico. Entre torres, murallas y silencios de piedra, el paisaje se convierte en parte del monumento.
Alcaraz, Albacete
Acceso libre sin horario.
Acceso libre.
Fortificaciones
El castillo de Alcaraz corona la loma sobre la que se asentó esta villa, desde la época islámica. Aunque la fortaleza quedó debilitada tras la Guerra de Sucesión y fue finalmente arruinada en el siglo XVIII, todavía conserva elementos clave: bases murarias, accesos defensivos y las célebres torres que, con aire renacentista y noble alzada, forman la entrada simbólica a la plaza mayor.
Aroma a piedra antigua.
Alcaraz fue durante toda la Edad Media una pieza esencial en el juego estratégico entre Castilla, Granada y los señoríos levantinos. La antigua alcazaba islámica fue reforzada tras la conquista cristiana en el siglo XIII, convirtiéndose en cabeza de una de las más extensas encomiendas de la Orden de Santiago.
Aunque el castillo perdió protagonismo militar, la villa se transformó en centro artístico durante los siglos XV y XVI, con obras de Andrés de Vandelvira que hoy comparten protagonismo con los restos de la fortaleza. La visita combina arqueología, paisaje y arquitectura monumental, haciendo que, incluso en ruinas, el castillo siga “reinando” sobre la comarca.
El viento de la sierra resuena entre las piedras del recinto, recordando que esta fortaleza nació para escuchar cualquier movimiento en la frontera.
Visitar el castillo permite comprender cómo la topografía condicionó la defensa del lugar: hay un sendero señalizado que parte desde la Plaza Mayor. El cerro ofrece una posición dominante que facilitó el control de rutas, cañadas y entradas naturales a la sierra.
Recorrer el recinto deja entrever estructuras residuales del alcázar, zonas que fueron cuarteles y siluetas de muralla que dialogan con las torres renacentistas elevadas ya en época de esplendor cívico. El paseo invita a mirar tanto hacia atrás —su historia convulsa— como hacia abajo, donde la villa expone orgullosa una de las plazas mayores más bellas de la región.
La rugosidad de la roca y los muros transmiten la firmeza con la que esta fortaleza ha sobrevivido siglos de historia.
El entorno del castillo se integra en una visita que fluye desde la posición defensiva superior hasta la trama urbana con sabor medieval y renacentista. Las torres del Tardón y Trinidad, símbolos visuales del municipio, marcan la transición entre el ámbito militar y el civil.
Además, la Sierra de Alcaraz ofrece un telón natural que acentúa la monumentalidad de la fortaleza, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada convierte las ruinas en escenario cinematográfico.
Atractivos turísticos principales:
Restos de la antigua muralla y estructuras del castillo medieval
Torres emblemáticas del conjunto renacentista (Tardón y Trinidad)
Panorámicas de la Sierra de Alcaraz
Integración con la monumental Plaza Mayor y la arquitectura de Vandelvira
Recorrido histórico desde época andalusí a la Edad Moderna
Merece la pena comenzar la visita recorriendo sus calles Comedias, Mayor, Llana, Barrera y la del mismo Alcázar, que fueron las cinco murallas que guardaron el castillo. La Puerta Nueva, al inicio de la calle Mayor, es la única que se conserva de las cinco que existieron.
Además del castillo, podremos conocer los principales monumentos que se crearon en la ciudad amurallada: la Plaza Mayor, la Iglesia de la Trinidad, la de San Miguel, el Convento de Santa María Magdalena y el de San Francisco, el Santuario de Cortes, el Acueducto y la Torre de Gorgogí.
Carcelén, Albacete
Albacete, Albacete
Alcaraz, Albacete
Alcaraz, Albacete
Alcaraz, Albacete
Alcaraz, Albacete