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Fachada de edificio histórico con muros de piedra y ladrillo en una calle estrecha.

Convento de Santa Úrsula (Santa Rita)

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  • Gratuito

Un convento nacido de un beaterio medieval que guarda un ábside mudéjar poco común y un retablo excepcional de Berruguete. Cerrado al público desde 2015, se puede admirar su construcción exterior.

Retablo dorado con relieves y figuras religiosas en una capilla de nave alta.

Toledo, Toledo

Más detalles

  • Mudéjar

  • Siglo XIII

  • Arquitectura religiosa

  • Patrimonio Humanidad

Sobre este lugar

En pleno casco histórico, el Convento de Santa Úrsula (o Santa Rita) reúne, casi sin hacer ruido, siglos de historia toledana: del beaterio del XIII a la comunidad agustina, del mudéjar más sobrio a reformas barrocas que alteraron espacios y recorridos. Un lugar con “arquitectura de vivienda” convertida en clausura, organizada en torno a patios y dependencias superpuestas.

Santa Úrsula no se entiende como un edificio único, sino como un conjunto “tejido” con el tiempo. Su configuración actual procede de la suma de casas y estancias anexas que fueron donándose y adaptándose a la vida conventual. Esa forma de crecer explica su disposición compleja y la variedad de ambientes: zonas que conservan rasgos medievales, otras plenamente modernas, y una iglesia de una sola nave a la que se añadieron cuerpos laterales para responder a nuevas necesidades litúrgicas y de clausura.

Vista

Fíjate en la geometría sobria conjunto, es un mudéjar contenido, más de textura y proporción que de exceso ornamental.

El convento arranca como beaterio en 1259, en un Toledo donde los espacios religiosos y domésticos convivían en tramas urbanas muy densas. En 1365 las beatas pasan a ser monjas agustinas, y poco a poco el conjunto se articula alrededor de dos patios, corazón funcional de la vida interior.
De época medieval se conserva un elemento muy identificable: el ábside mudéjar (siglo XIV), construido en mampostería encintada, una solución menos habitual que las grandes arquerías de ladrillo tan reconocibles en otros ejemplos toledanos. En la parte alta del ábside se abren tres ventanas con la combinación tradicional de un arco de herradura apuntado cobijado por otro lobulado, un juego de siluetas que, aun siendo sobrio, tiene una elegancia muy “toledana”.
Ya en los siglos XVII y XVIII el convento vive reformas importantes. Se documentan aportaciones económicas para remodelar la capilla mayor (con finalidad funeraria) y, más tarde, una transformación decisiva: parte del claustro y dependencias se reorganizan para construir o ampliar el coro de las monjas, alterando la lectura original del conjunto.

Tacto

Si lo recorres por fuera, apoya la mano (con cuidado y respeto) en la piedra y los paños de mampostería: notas la rugosidad y la irregularidad que delatan siglos de vida.

Detalles adicionales

La persona visitante —cuando el convento es accesible— encuentra un atractivo poco frecuente: la mezcla de espacios de clausura con restos de arquitectura mudéjar, y un patrimonio artístico de primer nivel. Entre lo más citado figura el retablo de “La Visitación” (1535), obra de Alonso de Berruguete, una pieza clave del Renacimiento español por su fuerza expresiva y su talla vibrante.

Gusto

Completa la visita exterior con un bocado muy toledano: un dulce de mazapán o una parada tranquila para “saborear” el paseo sin prisas por el casco histórico.

Además del ábside, la iglesia conserva indicios de su evolución: una nave principal ampliada con cuerpos laterales, una antigua zona de acceso convertida en parte del recorrido interior, y espacios auxiliares como el llamado “coro viejo”, donde aún se mencionan restos de techumbre de madera con friso perimetral.
El conjunto ha sufrido modificaciones que responden a usos muy concretos: reforzar la clausura, mejorar recorridos procesionales internos, o ganar espacio coral. Ese tipo de intervenciones, típicas en conventos de larga vida, hace que el edificio tenga rincones inesperados, cambios de altura y “pasos” entre estancias que parecen más propios de una casa palaciega que de un monasterio planificado desde cero.
En los últimos años, el dato que marca su presente es claro: cerrado desde 2015 por falta de vocaciones, lo que limita la experiencia a su lectura exterior y al contexto urbano que lo rodea.

Información destacada

  • Origen: beaterio (1259) → convento agustino (1365).

  • Elemento medieval principal: ábside mudéjar (siglo XIV) en mampostería encintada, con ventanas de arquería característica.

  • Obra artística sobresaliente: “La Visitación”Alonso de Berruguete (1535).

  • Estado actual: no visitable (cerrado desde 2015). Puede disfrutarse la vista exterior. 

Maximiza tus sentidos: descubre, saborea, experimenta cada rincón