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Acceso vallado a un recinto rural con edificaciones y terreno árido.

Yacimiento arqueológico de Guarrazar

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Guarrazar es mucho más que el lugar donde apareció uno de los tesoros más espectaculares de la Europa medieval: es un yacimiento clave para comprender el poder religioso, político y simbólico del reino visigodo de Toledo.

Excavaciones con cimientos de piedra y terreno seco rodeado de vegetación.

Guadamur, Toledo

Sobre este lugar

El yacimiento arqueológico de Guarrazar saltó a la historia en 1858 con el hallazgo de un conjunto excepcional de coronas votivas, cruces y objetos litúrgicos de oro y piedras preciosas. Entre estas piezas destacaban las coronas ofrecidas por los reyes Suintila y Recesvinto, lo que permitió situar el origen del tesoro en el contexto del reino visigodo de Toledo, entre finales del siglo VI y comienzos del siglo VIII.

 

Las primeras investigaciones, dirigidas por José Amador de los Ríos, documentaron la existencia de un cementerio y una capilla funeraria asociada al yacimiento. Sin embargo, no fue hasta comienzos del siglo XXI cuando Guarrazar empezó a revelar su verdadero potencial arqueológico.

Vista

Las grandes basas de mármol, los muros de granito y la evocación de las coronas votivas convierten Guarrazar en un paisaje arqueológico de enorme fuerza visual.

Entre 2002 y 2006, un proyecto del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid aplicó técnicas innovadoras de prospección no invasiva, como el georradar y el geomagnetismo, que permitieron identificar la planta de grandes edificios ocultos bajo el subsuelo. Desde 2013, bajo el patrocinio del Ayuntamiento de Guadamur, las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz un complejo monumental de época visigoda de enormes dimensiones y gran riqueza constructiva.

Oído

El entorno natural invita a imaginar ceremonias solemnes, cantos litúrgicos y el sonido del agua del manantial que aún brota en el yacimiento.

Detalles adicionales

Las excavaciones han documentado las cimentaciones de una basílica monumental construida con sillares de granito y grandes basas de mármol, además de los restos de un posible monasterio situado al noreste del templo principal. A unos 150 metros al sur se localiza otro gran edificio rectangular excavado parcialmente en la roca, asociado a un manantial de agua permanente, elemento clave en la organización del conjunto.

 

Las dimensiones de los edificios y la calidad de los materiales han llevado a los arqueólogos a interpretar Guarrazar como un importante santuario visigodo, probablemente identificado con la basílica de Santa María in Sorbaces, nombre que aparece inscrito en una de las coronas votivas del tesoro.

Olfato

El aroma del suelo húmedo y la vegetación refuerzan la sensación de estar ante un lugar sagrado con más de mil trescientos años de historia.

El yacimiento presenta evidencias de ocupación durante los siglos VIII y IX, aunque en este periodo los edificios sufrieron un progresivo abandono y expolio de materiales. Aun así, la posibilidad de estudiar casi en su totalidad un complejo monástico visigodo convierte a Guarrazar en una referencia fundamental para el conocimiento de este tipo de asentamientos, todavía poco conocidos en la arqueología peninsular.

 

El recinto arqueológico supera las 40 hectáreas y combina zonas excavadas y visitables con otras áreas aún pendientes de investigación, lo que da una idea del enorme potencial científico del enclave.

Información destacada

Vinculado al Tesoro de Guarrazar, conservado en el Museo Arqueológico Nacional y el Palacio Real de Madrid

 

Interpretado como un santuario visigodo de relevancia regia

 

Excavaciones arqueológicas en curso desde 2013

 

Accesibilidad universal mediante rampas y recorridos adaptados

 

Proyecto basado en criterios de sostenibilidad y aprovechamiento de recursos locales

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