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Nido de cigüeñas sobre torre de ladrillo

Castillo de Retamar

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  • Gratuito

El castillo desde el que nació Almadén y se protegió durante siglos el mercurio más valioso del mundo. El origen fortificado de Almadén, donde la mina fue antes fortaleza que ciudad.

Torre de ladrillo entre restos de muralla

Almadén, Ciudad Real

Más detalles

  • Visita libre

  • Musulmana

  • Siglo XII

Sobre este lugar

Antes de ser ciudad, Almadén fue fortaleza. Y todo empezó aquí.  El castillo de Retamar, también conocido como Fuerte de la Mina, es el vestigio defensivo más antiguo de Almadén y el núcleo originario en torno al cual se desarrolló la población.

 

 

Vista

Almadén a tus pies y la mina extendiéndose en el horizonte.

Situado en la zona más elevada de Almadén, el castillo de Retamar tiene su origen en el siglo XII, cuando las minas de cinabrio estaban bajo dominio árabe. En aquel momento se construyó una fortaleza que protegía directamente las explotaciones mineras, consideradas un tesoro estratégico.

Inicialmente no existía población asociada al castillo, conociéndose el enclave como Ins Al-Madin (“la fortaleza de la mina”), nombre del que deriva directamente Almadén. Con el paso del tiempo, pequeños asentamientos fueron creciendo en torno a esta fortificación hasta dar lugar a la villa actual.

Tacto

Piedra, ladrillo y geología minera bajo los dedos.

Detalles adicionales

El castillo fue construido en época islámica para defender las minas de mercurio. En 1151 la zona fue conquistada por Alfonso VII, y en 1168 Alfonso VIII cedió Almadén a la Orden de Calatrava, que integró la fortaleza en su red defensiva.

La donación de las minas fue confirmada por Fernando III en 1218 y posteriormente por Alfonso X y Sancho IV. En 1417 Almadén obtuvo el título de villa.

En 1467, Don García López de Padilla, clavero de la Orden de Calatrava, reforzó el castillo y lo integró en la red de fortalezas fronterizas. En 1512 el territorio pasó definitivamente a la Corona de Castilla.

Durante los siglos posteriores, al desaparecer la necesidad defensiva, el castillo fue perdiendo su función y gran parte de sus materiales se reutilizaron. En el siglo XVIII se reconstruyó parcialmente y en el XIX se completaron reformas, incluyendo dos puentes interiores.

Durante la I Guerra Carlista, en 1836, el castillo de Retamar fue el último bastión en rendirse tras dos días de asedio.

Olfato

Aire seco, mineral y limpio de altura.

Arquitectura y características

  • Construcción original de mampostería de cal y canto con hiladas de ladrillo

  • Presencia de sillares intercalados

  • Restos de murallas laterales

  • Torre de base cuadrada, añadida en época moderna, utilizada posteriormente como campanario

  • Dos puentes: uno del siglo XVIII y otro del XIX

En la base del castillo pueden observarse afloramientos de cuarcita con vetas de cinabrio, visibles a simple vista.

Información destacada

Conservación parcial, con restos consolidados y entorno rehabilitado en 2011, incluyendo iluminación, pavimentación de acceso y vallado de protección. El castillo forma parte del parque minero de Almadén declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.