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El castillo de Casarrubios del Monte es uno de los ejemplos más singulares de la arquitectura militar tardomedieval en Castilla-La Mancha. Construido en época de los Reyes Católicos, responde al estilo gótico-mudéjar y destaca por una característica única en la provincia de Toledo: está edificado íntegramente en ladrillo, reservándose la piedra únicamente para elementos defensivos y estructurales concretos como troneras, saeteras y ménsulas.
Casarrubios del Monte, Toledo
Al encontrarse integrado en el casco urbano de Casarrubios del Monte, se puede rodear el perímetro y observar con detalle sus torres, lienzos, portadas y elementos heráldicos.
Acceso exterior libre.
Acceso exterior gratuito.
Fortificaciones
Mudéjar
Gótico
Siglo XV
Levantado originalmente extramuros de la villa, hoy aparece completamente integrado en el entramado urbano, lo que acentúa su monumentalidad y permite apreciar de cerca sus potentes lienzos y torres. Se trata de una fortaleza señorial de estructura militar, concebida tanto para la defensa como para la representación del poder de sus promotores.
La panorámica desde el castillo, con el pueblo y su entorno alrededor.
La historia del castillo comienza hacia 1483, cuando D. Gonzalo Chacón, fundador del Mayorazgo de Casarrubios del Monte, impulsa la construcción de la fortaleza. Desde su origen, el edificio estuvo marcado por disputas familiares entre D. Gonzalo y su hijo D. Juan Chacón acerca de quién debía asumir el coste de la obra. Estas tensiones retrasaron su finalización, que no se produjo hasta 1527, ya fallecidos ambos.
El maestro de obras fue Ali Caro, alarife converso de origen abulense, y se sabe que la construcción supuso un gasto de cuatro millones y medio de maravedíes, cifra que da idea de la ambición del proyecto. En 1599 el castillo pasó a manos de los condes de Miranda y, posteriormente, en el siglo XIX, al ducado de Alba.
Las Relaciones Geográficas de Felipe II describen el castillo como una fortaleza cuadrada, construida en ladrillo, con cuatro torres inacabadas en las esquinas y rodeada por foso. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, distintas fuentes documentan su progresivo deterioro, aunque aún se conservaban lienzos, torres y parte del foso.
El ladrillo, elemento constructivo diferencial de este castillo, nos recuerda las historias de la Edad Media en Toledo.
Arquitectónicamente, el castillo presenta planta cuadrangular, con torres octogonales en las esquinas, un avance notable del siglo XV. La excepción es la esquina sureste, donde se alza la torre del homenaje, de planta cuadrangular y mayores dimensiones, que alcanzó entre 16 y 18 metros de altura. Esta torre incorpora en tres de sus ángulos otras torres menores, de planta circular.
Uno de los elementos más singulares del conjunto es la cúpula de ladrillo situada en el interior de la torre del homenaje, construida por aproximación de hiladas y apoyada sobre trompas, un recurso técnico de gran interés.
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La puerta principal se sitúa adosada a la torre del homenaje, reforzando su carácter defensivo. El acceso se realizaba mediante un complejo sistema de puertas y rastrillo. La portada combina un arco rebajado y otro apuntado, enmarcados por un alfiz de ladrillo, sobre el que se disponen los escudos de los Reyes Católicos y de la familia Chacón.
Las excavaciones arqueológicas realizadas a comienzos del siglo XXI han permitido documentar los restos del foso, la barrera artillera y una torre esquinera poligonal de ocho lados, conservada en dos plantas y comunicada por una escalera de caracol.
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