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Muralla de piedra con torre circular y puerta de arco.

Castillo de Oropesa

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Piedra, poder y panorámicas: el castillo de Oropesa no se visita, se impone… y luego se disfruta.

Vista aérea de complejo fortificado sobre colina con murallas y arbolado.

Oropesa, Toledo

Sobre este lugar

El origen del castillo de Oropesa se remonta al siglo XII, en el contexto de la consolidación cristiana del territorio tras la Reconquista. Sobre una posible base islámica anterior, la fortaleza fue creciendo hasta convertirse en una residencia señorial vinculada a los Álvarez de Toledo, condes de Oropesa, una de las familias nobiliarias más influyentes de Castilla.

Este castillo en realidad está formado por dos: el castillo viejo, fortaleza árabe parcialmente conservada, y el Palacio de los Álvarez de Toledo, condes de Oropesa, del siglo XV, convertido en Parador Nacional. Su escalinata de piedra es única en España.

Vista

Murallas, torres y un perfil medieval que se recorta sobre el pueblo.

El conjunto presenta una sólida muralla, torres defensivas y una torre del homenaje que marca el perfil del pueblo. A diferencia de otros castillos puramente militares, Oropesa incorpora elementos palaciegos que reflejan su función residencial y de representación del poder señorial.

Olfato

Aire limpio, con notas de campo y tiempo detenido.

Detalles adicionales

El castillo se integra visualmente con el recinto amurallado y el casco histórico de Oropesa, formando un conjunto patrimonial de gran coherencia. Desde sus alturas se obtienen vistas privilegiadas del Campo Arañuelo y de las antiguas rutas que comunicaban Castilla con Extremadura, recordando su papel como enclave estratégico y administrativo.

Tacto

Muros robustos que hablan de defensa, poder y permanencia.

En la actualidad, parte del castillo está rehabilitada y vinculada a usos turísticos como Parador Nacional Turismo, lo que ha permitido su conservación y la puesta en valor de sus espacios sin perder su carácter histórico. Un ejemplo de cómo sobrevivir a los siglos sin perder dignidad… ni almenas.

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