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El zarajo es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional de Cuenca. Se elabora con el intestino delgado del cordero, cuidadosamente limpio y enrollado en forma de madeja alrededor de un sarmiento o palo fino, lo que le da su característica forma.
Pieza destacada de la casquería manchega, el zarajo es habitual como aperitivo o ración para compartir. Puede prepararse frito o a la plancha, aunque la versión frita es la más popular, ya que permite conseguir un exterior dorado y crujiente que contrasta con su interior tierno.
La clave de un buen zarajo está en la calidad del producto, en una cocción previa adecuada y en una fritura controlada que lo deje churruscado sin resecarlo.
Cuenca, Cuenca
Salado
Principante
Entre 30 y 60 minutos
El zarajo presenta un tono dorado intenso, con los bordes ligeramente tostados que revelan su fritura perfecta.
Su sabor es profundo y tradicional, con notas tostadas y un punto salino que se equilibra con el frescor del perejil o el toque ácido del limón.
El aroma a aceite de oliva caliente, ajo dorado y carne asada despierta el apetito de inmediato.
El zarajo es un símbolo gastronómico de Cuenca, una muestra del aprovechamiento tradicional del cordero y una receta que mantiene viva la identidad culinaria manchega.